Por MC. Héctor Gatica Guevara
En la Mixteca poblana, la pasión por el deporte siempre ha existido, pero la realidad actual nos pone frente a un desafío mayor: el preocupante aumento del sedentarismo y la obesidad infanto-juvenil. Factores como el uso excesivo de dispositivos electrónicos, la falta de espacios deportivos bien equipados y una cultura física que poco se fomenta desde casa han creado un cóctel que atenta contra la salud y el futuro de nuestros niños y jóvenes.
Si bien los municipios de la región han visto esfuerzos aislados —como torneos relámpago de fútbol, encuentros de voleibol o eventos de atletismo—, lo cierto es que no basta con organizar actividades esporádicas. La clave está en generar un movimiento constante y sostenido que involucre a familias, escuelas y centros deportivos como un frente común.
SEDENTARISMO: EL RIVAL QUE NO VEMOS VENIR
Los entrenadores lo saben: un niño que llega al campo sin condición física es como un equipo que arranca el segundo tiempo perdiendo 3-0. El problema es que el sedentarismo ya no es la excepción, sino la norma.
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, un menor de edad debe realizar al menos 60 minutos de actividad física moderada o vigorosa al día. Pero en la Mixteca poblana, gran parte de los niños apenas alcanza un tercio de ese tiempo, y muchas veces la única “actividad” que realizan es mover los pulgares en la pantalla del celular.
OBESIDAD INFANTIL: EL MARCADOR EN CONTRA
La obesidad no es solo un tema estético; en la infancia, se convierte en una amenaza para el rendimiento físico, la autoestima y la salud a largo plazo. Las disciplinas como el fútbol, el baloncesto o el atletismo requieren agilidad, resistencia y coordinación motriz, capacidades que se ven limitadas cuando el peso corporal supera lo recomendado.
Los entrenadores locales han reportado que cada vez es más común que los jóvenes tengan dificultades para completar calentamientos básicos o que se fatiguen rápidamente en juegos de alta intensidad. Y aunque la técnica puede pulirse, la condición física parte de hábitos que se forman fuera de la cancha.
RECOMENDACIONES PARA COMBATIR EL PROBLEMA
Desde casa: la primera línea de ataque
- Rutinas de movimiento diario: caminar juntos, jugar con balón en el patio, andar en bicicleta o hacer pequeños retos físicos familiares.
- Alimentación consciente: menos productos ultraprocesados y más frutas, verduras y proteínas magras.
- Tiempo frente a pantallas limitado: que el descanso activo sea parte del día.
En la escuela: cantera de talentos y hábitos
- Clases de educación física activas: no solo teoría, sino trabajo cardiovascular, fuerza y coordinación.
- Juegos adaptados: que todos participen, independientemente de su nivel inicial.
- Eventos internos y ligas escolares: fomentar el espíritu competitivo sano.
En los centros deportivos: la táctica y estrategia
- Entrenamientos progresivos: adaptados a las capacidades iniciales, evitando lesiones y desmotivación.
- Diversificación de disciplinas: no todo es fútbol; impulsar balonmano, béisbol, atletismo, natación o artes marciales amplía opciones.
- Torneos comunitarios regulares: mantener viva la motivación y el sentido de pertenencia.
CONCLUSIÓN
Como especialista en formación deportiva, lo digo con claridad: el sedentarismo y la obesidad infanto-juvenil no se vencen con discursos, sino con acciones concretas y constantes. El cambio empieza en casa, se refuerza en la escuela y se potencia en los centros deportivos.
En la Mixteca poblana tenemos el talento y la pasión; ahora necesitamos la organización y la voluntad para que nuestros niños y jóvenes crezcan no solo como atletas, sino como personas activas, saludables y disciplinadas.
Porque en el deporte, como en la vida, no gana el que empieza más fuerte, sino el que nunca deja de moverse.
Héctor Gatica Guevara
Especialista en formación deportiva integral










