*Durante 38 años años el señor Francisco Montellano se ha dedicado a la elaboración de piñatas las cuales son distribuidas para su venta en distintos puntos de la mixteca poblana.
IZÚCAR DE MATAMOROS, PUE.— A sus 67 años, Don Francisco Montellano Cabrera, mejor conocido como don Panchito, continúa siendo uno de los artesanos más queridos y reconocidos de la región por su admirable labor en la elaboración de piñatas, un oficio que ha ejercido con dedicación durante 38 años y que lo ha convertido en un referente de la tradición navideña.
Originario de la colonia Vista Hermosa, en el municipio izucarense, Don Panchito recuerda que fue la necesidad la que lo llevó a iniciarse en este oficio. Lo que comenzó con la producción de una docena de piñatas se transformó, con el paso del tiempo, en un negocio próspero que no solo le permitió sacar adelante a su familia, sino también consolidarse como un pilar artesanal en la mixteca poblana.

CIENTOS DE PIÑTAS SE ELABORAN
Hoy en día, la familia de Don Panchito elabora alrededor de dos mil piñatas cada año, iniciando su producción desde el mes de febrero para cumplir con la alta demanda de la temporada decembrina. “Es un trabajo que requiere tiempo y amor», comento Don Panchito, Agregó que cada piñata lleva un pedacito de ellos.
Sin embargo, no todo ha sido sencillo, el artesano lamenta que la prohibición del consumo de dulces en escuelas, bajo el argumento de promover una vida saludable, ha afectado sus ventas en fechas importantes como el Día del Niño. Esta medida ha reducido la presencia de piñatas en festividades escolares que antes representaban un impulso económico para muchos artesanos.
A pesar de ello, el talento de Don Panchito ha cruzado fronteras regionales. Sus piñatas llegan a municipios como Chiautla de Tapia, Chinantla, Tulcingo de Valle, Huajuapan de León, entre otros puntos de la Mixteca, donde su trabajo es ampliamente reconocido y solicitado.

SU LEGADO SE MANTIENE CON ORGULLO
El legado de Don Panchito ya forma parte de una tradición familiar que abarca tres generaciones. Hijos y nietos han adoptado con orgullo este oficio artesanal, asegurando que la creatividad, el color y la alegría que transmiten sus piñatas continúen iluminando las celebraciones de la región.
Con la mirada puesta en seguir preservando esta hermosa tradición, Don Panchito reafirma su compromiso con el arte popular mexicano, demostrando que, más allá del negocio, su verdadera motivación es mantener vivo el espíritu festivo que cada piñata representa.










