La Selección Mexicana cerró con autoridad la Fase de Grupos al derrotar 3-0 a Chequia en el Estadio Ciudad de México, resultado que le permitió mantener el paso perfecto y asegurar su clasificación con una destacada actuación colectiva.
El equipo dirigido por Javier Aguirre respondió a las expectativas pese a las múltiples modificaciones en el once inicial. El estratega decidió dar descanso a jugadores habituales como Jesús Gallardo, Johan Vásquez, Erik Lira, Raúl Jiménez y Brian Gutiérrez, brindando la oportunidad de debutar como titulares a jóvenes como Gil Mora y Guillermo Martínez.
Durante la primera mitad, el conjunto checo fue superior y generó las acciones más peligrosas del encuentro. En los primeros 32 minutos realizó cinco disparos sin respuesta por parte del Tricolor, destacando un remate de Denis Visinsky que pasó apenas a un costado del poste.
Sin embargo, el panorama cambió en el complemento. Al minuto 55, el debutante Mateo Chávez abrió el marcador tras una gran jugada de Luis Romo, quien soportó la marca de tres rivales antes de filtrar un pase preciso para que el atacante definiera con serenidad frente al arco.
Seis minutos más tarde, Julián Quiñones amplió la ventaja al aprovechar una serie de rebotes dentro del área, en una acción que también reconoció el esfuerzo ofensivo de Jorge Sánchez.
Cuando el encuentro agonizaba, Álvaro Fidalgo puso cifras definitivas al minuto 90+3 con el tercer tanto de la noche, desatando la celebración de los más de 80 mil aficionados presentes en el inmueble.
La velada también estuvo marcada por un momento emotivo. Guillermo Ochoa ingresó de cambio entre una ovación del público para disputar el cuarto Mundial de su carrera, acercándose a la histórica marca de seis Copas del Mundo.
Con esta victoria, la Selección Mexicana confirma su buen momento futbolístico y encara la siguiente fase con confianza, respaldada por un plantel que respondió a las rotaciones implementadas por Javier Aguirre.










