Pese a la contingencia de la pandemia del Covid-19, los partidos políticos no se duermen, ni bajo los laureles, ni bajo las jacarandas, ni bajo ninguna sombra… siguen y seguirán ideando como conquistar el voto de los electores, en la elección local y federal, que se realizará el día domingo seis de junio de 2021.
Primero, el Partido Acción Nacional, que a nivel estado de Puebla, encabeza doña Genoveva Huerta Villegas, dice que “ahora si serán escuchados lo militantes panistas”, para que, mediante una encuesta en internet, que comenzó el día lunes 27 de julio y concluirá el día 27 de agosto de 2020, definan, como debe ser el método de selección de los candidatos, sus perfiles, si es posible, hasta nombres de posibles propuestas.
Y el Partido del Trabajo a nivel regional, también efectuará el día domingo dos de agosto de 2020, su Congreso Municipal en Izúcar de Matamoros, del cual no se abundó más detalles… pero júrelo que va enfocado hacia el tema político.
La reapertura del Módulo de Atención Ciudadana… será posible el día lunes tres de agosto de 2020, donde los ciudadanos y ciudadanas podrán, solo recoger sus credenciales electorales que quedaron a resguardo hasta antes de emitida la emergencia por la contingencia.
Para ello, deberán solicitar cita vía Internet: www.ine.mx, y al 8004332000, solo con cita programada serán atendidos en el módulo ubicado en el Centro Integral de Servicios mejor conocido como CIS en Izúcar de Matamoros.
AYUDA PARA VICTOR… quién necesita de una laptop para trabajar y continuar sus estudios, por lo que estamos solicitando apoyo económico voluntario, que será depositado directamente a su tarjeta: 4152 3136 7861 7858 BBVA Bancomer
Para ello, él escribió parte de su historia, que, si bien fue difícil, está llena de esperanza y amor. “Mi nombre es Víctor Manuel Ávila Luna, nací el 29 de marzo de 1991 en la comunidad de San Lucas Ahuatempan, municipio de Huatlatlauca, estado de Puebla. Nací con una discapacidad que afectó a mi movimiento que me impide caminar, hablar bien.
Mis papás son Fidencio Ávila Herrera y Reyna Luna Sanguino que siempre me apoyaron desde que estaba pequeño. Ellos me hacían los ejercicios que necesitaba para poder caminar un poco mejor, mi papá me trasladaba de la comunidad a la ciudad de Puebla para que pudiera recibir mis terapias en el Centro de Rehabilitación y Educación Especial (CREE) y me llevaban también a la cabecera municipal de mi municipio para recibir mis atenciones médicas.
Al cumplir la edad para entrar a la escuela, me inscribieron en el preescolar “Leyes de Reforma” localizado en la comunidad de origen. La maestra del preescolar siempre me trató igual como los demás compañeros, nunca hizo una distinción por mi discapacidad y me animaba a que me prepara más en el estudio, cuando la maestra nos decía que íbamos hacer ejercicio, les decía a mis compañeros que me incluyeran en las actividades físicas y mis compañeros me integraban en las actividades y yo usaba una andadera para poder moverme, mis compañeros me empujaban con la andadera para que pudiera a integrarme a jugar.
Al terminar mis estudios del preescolar, me inscribieron en la Escuela Primaria Federal “Benito Juárez García” localizado en la misma comunidad, fui muy poco tiempo en esa escuela porque me tuvieron que retirarme por cuestiones de protección a mi persona, ya que los compañeros de esa escuela no me respetaban y me empezaban a pegar, burlándome de mi discapacidad. Entonces yo le pedía protección al maestro de la escuela y él me decía que tenía que defenderme yo sólo y que ellos no se hacían responsables de lo que me sucediera dentro de la escuela y por eso tuvieron que separarme de la escuela de educación primaria.
SE QUEDÓ SIN HACER NADA CINCO AÑOS
Al separarme de la educación primaria, me tuvieron mis papás en la casa, sin hacer nada, me tenían encerrado, ya que por mi discapacidad no me dejaban a salir ninguna parte por miedo a que me vayan a dañar nuevamente mi integridad y así tuve 5 años sin ir nuevamente a la escuela, hasta que me enfermé de una depresión que ya no podía salir de esa que se caracterizaba en llorar todo el día sin tener ningún descanso, hasta pensaban mis familiares que me iba a morir, que no iba a vivir por mucho tiempo y pensaban en llevarme con el padre de la iglesia para que me bendijera por si acaso no saliera de la depresión, pero al final me tuvieron que llevar al doctor y les dijo a mis papás lo que yo tenía era depresión a causa de mi aislamiento, ya que como no convivía con personas de mi edad, empezaba a sentirme desanimado a la vida y me entristecía con llorar todo el día y en la noche durante año y medio.
LA ESCUELA LO SALVÓ
Entonces, mi papá fue a ver al maestro de la comunidad, que seguía en aquel entonces el mismo maestro que me expulsó hace 5 años, le dijo que si me pudiera aceptar nuevamente a la escuela y dijo que sí que no hay ningún problema, pero sería únicamente como oyente, esto quiere decir, que tenía que ir a la escuela, pero sin que me inscribieran como alumno oficial y así tuve un buen tiempo en la escuela de mi comunidad. Cuando iba en la escuela, me dieron un libro de lecturas y un cuaderno que me compraron mis papás y así iba, pero cuando pasaban lista a los alumnos que, si estaban inscritos, yo quería que me nombraran como si fuera alumno y algunas veces me nombraban, cuando el maestro decía que sacáramos el libro para leer, yo me ponían muy atento lo que leían los compañeros y así también fui aprendiendo de ellos.
APRENDIÓ CON UN PIZARRÓN DE CARTÓN
También, en la casa, mi papá me enseñaba en un pedazo de cartón como si fuera pizarrón y ahí aprendí el abecedario y las vocales, los números los aprendí con una calculadora que me había llevado mi papá.
UNA NUEVA ETAPA
Pero muy poco fui a la escuela como oyente en mi comunidad, porque al paso del año, salimos toda mi familia y yo a la ciudad de Puebla y recuerdo que fue un domingo 11 de agosto de 2002 que llegamos aquí en la ciudad. Desde este año, yo tenía 11 años de edad y me inscribieron a primero de primaria en la Escuela Primaria Federal “Insurgente Valerio Trujano”, recuerdo cuando entré por primera vez esta escuela veía a mis compañeros bien chiquitos y yo ya estaba grande, pero no era el único grandote dentro del salón de clases porque había otros dos compañeros grandes igual yo, pero de edades distintas. Cuando me entregaron por primera vez los libros de texto que entrega el gobierno me emocioné mucho por ver mis libros nuevos y empezar a hojearlos y leerlos, me emocionaba mucho y me quedaba en el salón a leerlos todos mis libros que me habían dado, mis compañeros me decían que por qué leo mucho y yo les decía que, porque me gusta conocer, saber más. Mis compañeros me decían que, si no me canso, me aburro de tanto leer y yo les decía que no, que me gusta saber más y mi maestro me decía que le echara muchas ganas al estudio. En esta escuela fue muy diferente a la escuela de mi comunidad porque todos me empezaban apoyar y se hicieron rápido de amigos. Mis maestros de la primaria me decían que es lo que quería ser de grande y yo les decía que abogado de esos que andan con corbata y traje y me animaban todos mis maestros a que lograra mis objetivos. Siempre en los últimos tres años de mi educación primaria obtenía el primer, segundo o tercer lugar de aprovechamiento. Cuando iba a terminar mi educación, yo tenía 16 años de edad y era difícil a que inscribieran en la educación secundaria.
OBTUVO PRIMEROS LUGARES EN APROVECHAMIENTO
En el 2008, ingresé a la educación secundaria, a la edad de 16 años, me emocioné mucho, porque era una etapa muy diferente a la educación primaria, cuando fui hacer mi examen de admisión tenía mucho nervios porque pensaba si podía a entrar o no, pero yo al principio quería entrar a una secundaria técnica, porque según tenía talleres pero no fui aceptado por mi edad, ya que tenía 16 años en aquel entonces, al último me tuvieron que inscribirme en una telesecundaria llamada “José Vasconcelos” ubicada en la colonia Francisco Javier Clavijero. En esta escuela encontré buenos maestros que me aconsejaban muy bien en mis decisiones que iba a tomar y todos me animaban a que siguiera adelante, esta escuela está un poco retirado de mi casa de donde vivo y entonces cuando llovía me ensuciaba mucho porque cruzaba las faldas de un cerro y así iba con ganas de aprender cosas nuevas, ya que como nos enseñaban con televisión las clases, a veces llegaba a la escuela sucio de lodo, ya que como llovía me caía al suelo y me ensuciaba la ropa y los zapatos y aunque me enojaba conmigo mismo porque salí con una discapacidad y no quería que nadie me ayudara por mi coraje. En la educación secundaria, en los tres años obtuve primero, segundo y tercer lugar de aprovechamiento, durante este periodo de mi educación obtuve el primer lugar de aprovechamiento en la prueba de ENLACE que realiza el gobierno federal cada año, también en esta etapa competí en Comprensión Lectora en la parte de Ortografía que obtuve a nivel de escuela el primer lugar y tercero a nivel regional que se llevó a cabo en el año 2011 en la comunidad Atzitzihuacán, Puebla.
Al concluir mi educación secundaria tenía 19 años de edad y era difícil para ingresar a la educación media superior porque ya rebasaba la edad requerida para entrar a una escuela de Bachillerato General Oficial del Estado, entonces mis papás empezaron a movilizarse en cualquier institución cercana a mi comunidad preguntando en cada escuela de que si me aceptarían a estudiar en su institución pero ninguno lo hizo ya que por mi avanzada edad no me querían aceptar y que mejor estudiara en una preparatoria abierta pero a mí no me pareció la idea de estudiar en una prepa abierta porque según yo pensaba que si estudiaba de esa forma no aprendería bien y por eso mi mamá me tuvo que llevar a la Corde de la SEP y ahí me dieron una constancia en donde se dispensara mi edad y fue así que me tuvieron que inscribirme en un bachillerato cercana a mi colonia. Al principio yo quería entrar en una preparatoria incorporada a la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, pero mis papás no quisieron porque como todavía no podía subirme a los camiones del transporte público y cada rato me caía, ellos querían protegerme y por eso me tuvieron que inscribirme en una cercana de mi casa. Durante mi instancia en el bachillerato, aprendí a desenvolverme más, a perder el miedo para andar en las calles de la ciudad y subirme a los camiones del transporte público, realizar mis trámites, a independizarme de mis cosas, cuando estaba en segundo año, ya empezaba a ver en donde voy a estudiar mi educación superior y en mi mente tenía la BUAP la carrera de DERECHO.
BIENVENIDO A LA BUAP
En 2014, concluí mi educación media superior e hice mi examen de admisión en la BUAP, al principio como me desanimaba para hacer mi examen en una de las carreras más demandas que es la de Derecho, esta carrera la escogí para defender los derechos de las personas con discapacidad, que hoy en día y durante mucho tiempo sufren discriminación en cualquier ámbito público y en el privado por considerarlos incapaces para realizar una actividad y también los consideran como una carga para la sociedad pero esta idea debe cambiar. Cuando presenté mi examen me puse poco nervioso y obtuve 573 puntos en la primera prueba y en el segundo obtuve 835 puntos que me dio la oportunidad de obtener 1408 y en promedio obtuve 704 puntos con el que fui aceptado en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales.
NO TODO FUE COLOR DE ROSA
Durante mi instancia en la universidad fue complicado para mí, porque entraba una nueva etapa de mi vida escolar y la realidad era muy diferente a lo que estaba acostumbrado en mi educación anterior, también como vivía muy retirado de mi casa a la universidad, me tenía que transportarme en el transporte público y en ocasiones no me querían levantar y muchas a veces así me hicieron pero al paso del tiempo me fui acostumbrando ya que si uno no me levantaba esperaba el otro que venía atrás y así me fui llevando en la universidad, luego que nos entregan nuestras primeras antologías de lectura y pensaba yo que era mucho que leer y me fui acostumbrando porque me decía estoy en una de las universidades más demandadas del estado y del país como me voy a desanimar sino que le eché más ganas al estudio. En esta etapa de mi educación, empecé a vender dulces para poder sostenerme en la comida, papelería, internet, copias, libretas, material para el estudio libros, códigos, leyes, etc. También me llevé una buena relación con todos mis compañeros de estudio que me compraban los dulces que vendía y me invitaban a salir, convivir, platicar y hasta salir a antros, me divertí mucho en esta etapa de mi vida escolar que nunca lo olvidaré. Hice un intercambio en la Universidad Autónoma del Carmen en la Ciudad del Carmen, estado de Campeche, durante mi instancia en esta institución aprendí a desenvolverme yo sólo, a no depender de mi familiar, conocí nuevos amigos que me invitaban a fiestas, me apoyaron mucho. De regreso a mi universidad de origen empecé a convivir nuevamente con mis compañeros y empezaba a ver sobre mi servicio social que lo realicé en la Procuraduría General de la República hoy llamada Fiscalía General de la República, durante mi instancia en esta institución vendía dulces y me hice de muchos amigos que me apoyaron en todo.
Al terminar mis estudios universitarios, me preocupaba el lugar en donde me podía a entrar a trabajar, pero con el paso del tiempo busqué por las redes sociales un despacho que solicitaba pasantes en Derecho y fui a ver si me aceptaran y me dijeron que sí. Doy gracias a este despacho llamado Razo Vázquez que me apoyó y me sigue apoyando en mi formación profesional y todos los compañeros y colegas que laboran en este despacho me han respetado mucho. Hoy en día cuento con mi título de abogado.
HOY ES DOCENTE DE CIENCIAS SOCIALES Y ECONÓMICAS
En el mes de enero del presente año, entré en una escuela de educación media superior de maestro en un bachillerato particular cerca de mi casa, en donde estoy impartiendo algunas materias de mi área de ciencias sociales y económicas.
En la actualidad estoy estudiando mi segunda carrera en Trabajo Social en la Universidad Nacional Autónoma de México, esta carrera me ayuda mucho en mi formación como Abogado.
Yo espero seguir cumpliendo mis sueños y mis metas y no olvidarme de las personas que me han ayudado y apoyado en todo y defender los derechos de las personas que tienen alguna limitación física, mental, psicosocial, intelectual y también las personas que tienen alguna orientación sexual diferente porque todos tenemos los mismos derechos por el simple hecho de haber nacido humanos y no debe haber ninguna distinción que menoscabe los derechos de las personas.”
Su número es 2212619952, por si alguien tiene dudas de la recaudación.
También realiza pulseras personalizadas y vende productos Mary Kay, así pueden ayudarlo y a la vez comprar algo.










