POR ALFONSO GIL CAMPOS
*Coordinador Regional de los Cronistas
del valle de Izúcar de Matamoros.
Cronista de Izucar de Matamoros.
Cronista de Chietla.
Miembro del Consejo de la Crónica
del Estado de Puebla.
Mucho se ha hablado de Emiliano Zapata Salazar, quien naciera en Anenecuilco, en el estado hermano de Morelos el 8 de agosto de 1879 sin que pasemos por alto el embrujo de su historia, de sus anécdotas de su niñez y de las penurias que como él millones de mexicanos sufrían, por lo que él solo recogió esas injusticias, fue un hombre que nació siendo pobre, que vivió entre los pobres, un hombre que lucho por y para los pobres.
A 103 años de su partida, su pensamiento de lucha no tan solo se recuerda, sino que a pasos agigantados se acrecienta en el mundo entero; por lo que los cronistas poblanos y en especial los de la Mixteca, nos dimos a la tarea de recorrer aquellos caminos en los que alguna vez transitó Emiliano Zapata, como Anenecuilco, Ciudad de Ayala, Cuautla, la hacienda de Chinameca, Axochiapan, etc; pero principalmente nos dimos a la tarea de rescatar aquellas anécdotas, aquellas vivencias, la historia oral y escrita de los lugares en los que cabalgó por el sur de nuestro estado de Puebla, como Tepexco, Chietla, Izúcar de Matamoros, Huehuetlán el Chico, El Platanar, Tzicatlán, Ayoxuxtla, Chiautla de Tapia, Jolalpan, Huachinantla, Mitepec, Miquetzingo y muchos otros lugares más en los que falta rescatar aquella historia viva del General Zapata y su Estado Mayor. Así, de manera cronológica y geográfica, nos adentramos al antes y durante la Revolución Mexicana que marcó honda huella entre los pobladores de la mixteca y del sur del estado de Puebla.
ZAPATA EN SU JUVENTUD EN IZUCAR DE MATAMOROS
27 de noviembre de 1895.
Es así como nos encontramos al Joven Zapata el 27 de noviembre de 1895 en la boda de Celestino Espinosa ( llegaría a ser revolucionario junto con su hijo Rafael) y Dolores Campos (tiempo después, sería conocida como Doña Lola “La Agrarista”) , que se realizó en la Parroquia de Santa María la Asunción en Izúcar de Matamoros en 1895 para luego acompañarlos al convivio en el rancho Los Limones, perteneciente a la Hacienda de San Nicolás Tolentino , en donde platicó con el padre de Dolores, Don Trinidad Campos acerca de los acontecimientos que se estaban ya generando en los pueblos de Morelos a causa de los maltratos a los que eran sometidos por parte de los capataces y dueños de las haciendas.(tradición oral, que recogió Miguel Espinosa, y que publicó en su obra: Zafra de odios, azúcar amarga).
ZAPATA, CABALLERANGO EN LAS HACIENDAS DE SAN NICOLÁS, JALTEPEC Y LA ESPERANZA.
1897
Ya en junio de 1897, es decir dos años más tarde, encontramos a Zapata en la hacienda de San Nicolás Tolentino, luego de que fuera aprehendido el 15 de junio de 1897 , por participar en una pelea; por lo que su hermano Eufemio lo rescató y salieron huyendo hacia Puebla, llegando a La hacienda de San Nicolás Tolentino y se entrevistaron con un viejo amigo, Don Frumencio H. Palacios, quienes les consiguió trabajo en la Hacienda de Jaltepec, Chietla; en donde estuvieron trabajando como potrereros durante casi un año, al igual que también prestaban sus servicios a la Hacienda de la Esperanza en Chietla; por lo que durante éste año, seguramente tuvo el contacto con los trabajadores y peones de todas las haciendas aledañas, conviviendo y haciendo amigos en los pueblos circunvecinos , por lo que este año le ayudó a conocer no tan solo a la gente del sur, sino sus caminos y sendas, regresando en 1898 a su pueblo natal.
ZAPATA RECIBE EL GRADO DE CORONEL EN TEPEXCO.
3 de abril de 1911
Zapata llega a principios del mes de marzo de 1911 a Tepexco (poblado perteneciente al estado de Puebla, límites con Morelos) , reponiéndose de una enfermedad , llega Juan Andrew Almazán hasta este campamento con documentación de la Junta Revolucionaria, trayendo el nombramiento para Emiliano Zapata en que se le otorgaba el grado de Coronel, firmado por el mismo Francisco I. Madero.
TOMA ZAPATA LA PLAZA DE HUEHUETLÁN EL CHICO.
4 de abril de 1911.
Con la finalidad de hacer los preparativos para atacar y toma la plaza de Chiautla, Zapata junto con su ejército, deciden la estrategia a utilizar, estando presente Andrew Almazán.
ZAPATA TOMA LA PLAZA DE CHIAUTLA DE TAPIA
5 de abril de 1911.
Casi al mes de haberse levantado en armas, Zapata al frente una columna de zapatistas, se reúne con varios jefe entre ellos Juan Andrew Almazán en Huehuetlán el Chico para planear el ataque a Chiautla de Tapia, realizándose el 5 de abril de 1911, en donde luego de una breve batalla cae Chiautla, que estaba defendida por el Jefe Político Ángel J. Andonaegui, quien por espacio de 20 años había sido el amo y señor de los tratos comerciales que se realizaban en el distrito ,por lo que se ganó el odio del pueblo. Zapata respetó la vida de los combatientes, excepto la de Andonaegui, quien fue fusilado el 11 de abril de 1911.
Reviste gran importancia este hecho, porque casi 100 años antes, el generalísimo Morelos atacó Chiautla, siendo defendida en aquel tiempo por Mateo Musitú, terrateniente que también se ganó el odio del pueblo, y que se atrincheró en el mismo sitio… el templo de San Agustín y que fuera fusilado por los insurgentes; pero además cabe destacar que la ruta que siguió en sus campañas militares Morelos durante la Guerra de Independencia, coincide en algunos casos con la ruta que tomo Zapata en la Revolución Mexicana.
Es aquí en Chiautla, donde Zapata libera a los presos, y dentro de ellos estaba Jesús Morales “El Tuerto” quien se le une, para coinvertirse en uno de sus principales generales que participó en numerosas batallas y que es fusilado por traicionar los principios de la Revolución Mexicana.
EMILIANO ZAPATA ATACA Y TOMA LA PLAZA DE CHIETLA
16 de abril de 1911.
Estando en Chiautla Zapata con Almazán, Zapata decide atacar a Chietla y Posteriormente Izúcar de Matamoros, mientras que Andrew Almazán Se dirige a Huamuxtitlán; Guerrero.
EMILIANO ZAPATA ATACA Y TOMA LA PLAZA DE IZÚCAR DE MATAMOROS.
16 de abril de 1911
Ese mismo día, Zapata llega a Izúcar de Matamoros, con su ejército conformado con casi mil ochocientos hombres, entre los que estaban quienes más tarde serían sus principales Generales del Ejército Libertador del Sur: Francisco Mendoza, Jesús Morales, Amado Acevedo, Felipe Neri, Rafael Merino, Pablo Brito, Jesús Navarro, Pioquinto Galis, Fermín Omaña, Jesús Jáuregui, Margarito Martínez, Ignacio Maya, Vicente Cadena y Emigdio Marmolejo, Jesús Sánchez, Miguel Cortés Siendo acompañado por el mismo Juan Andrew Almazán.
LOS FEDERALES RECUPERAN IZÚCAR
19 de abril de 1911.
Zapata, toma la plaza que había sido abandonada por los federales, pero el 19 de ese mismo mes y año, son desalojados los zapatistas por las fuerzas federales al mando del coronel Aureliano Blanquet, quien derrotó a los zapatistas, falleciendo en combate entre otros, Rafael Merino y Bibiano Cortés.
Ante esta derrota, Zapata se retira con rumbo a Jolalpan. Aureliano Blanquet inmediatamente informa a Puebla la victoria de los federales, porque temían que Zapata atacara inmediatamente la ciudad de Puebla, por lo que festejan este acontecimiento.
A continuación, presentamos un relato del Gral Amado Acevedo: “A Matamoros llegamos en los primeros días de abril de 1911. Resulta que se da cuenta el gobierno y nos manda al que entonces era coronel Blanquet (Aureliano Blanquet), con el 29º. Batallón y los rurales del Estado y se nos vienen encima, saliéndole a su encuentro nuestra infantería, un grave error, pero ¿qué sabíamos de táctica? Emiliano ordenó que fuera la infantería quien les hiciera frente, haciendo caso omiso de la caballería con que contábamos. Esas fuerzas de infantería iban al mando de Jesús Morales y se sale a la Galarza, un pueblo cerca de Tepeojuma adelante de Matamoros, con unos cuatrocientos o quinientos hombres, pero naturalmente que en las primeras de cambio fueron derrotados con muchas bajas. Ese encuentro fue en la mañana; para la noche llegaron noticias a Matamoros de que venía el gobierno con mucha tropa, así como de la derrota de Jesús Morales. Entonces Zapata ordenó que ahí los esperáramos y así lo hicimos. Para el lado de San Juan Ipatlán se fue un grupo con Lorenzo Vázquez; para el lado de la estación me mandó a mí y a otros jefes para que esperáramos el ataque, pero no pudimos resistir. La ofensiva federal se inició más o menos como a las seis de la mañana, pero como a las once tuvimos que abandonar la plaza, con grandes bajas. En ese ataque salí herido, yéndonos para Chietla y quedando la plaza de Matamoros en manos del coronel Aureliano Blanquet.
SE LLEVA A CABO «EL PACTO DE JOLALPAN» ENTRE ZAPATA Y FIGUEROA.
25 de abril de 1911.
Reunidos Emiliano Zapata y Ambrosio Figueroa, se acuerda en “El Pacto de Jolalpan, que Zapata sería designado como El jefe del Ejército Libertador del Sur, cuando los combates fueran en Morelos y Puebla; pero cuando fueran en el estado de Guerrero, el jefe sería Figueroa, en el entendido que cada uno pondría a disposición del otro, sus respectivos ejércitos.
Una vez más, retomamos el relato que nos hace el Gral. Amado Acevedo: “Yo salí a caballo hasta la hacienda de Rebozo, donde ya me subieron a una camilla. Entonces Emiliano Zapata, en persona, ordenó que se me trasladara hasta un lugar que se llama El Platanar. Ahí, después de que me dejó seguro, ordenó que todos se reconcentraran a Jolalpa, en donde se iban a reunir todos los jefes derrotados que tuvieron que huir por diferentes lados. Entonces fue cuando el general Ambrosio Figueroa había ido a atacar a Huamuxtitlán y no lo hizo porque llevaba poca gente frente a la mucha que había del gobierno. Entonces fue la junta de Jolalpa, en que estuvieron el general Ambrosio Figueroa con el general Zapata, fue el primer encuentro que tuvieron, presentándolos Margarito Martínez, que era conocido y amigo de Ambrosio. El general Figueroa había llegado a Jolalpa con unos cuatrocientos hombres, venía su hermano Rómulo Figueroa y más jefes. Zapata se encontraba con Margarito Martínez, Jesús Sánchez, Catarino Perdomo y otros compañeros más. Fue una coincidencia que se hubieran encontrado en Jolalpa. Entonces a pedimento de Ambrosio Figueroa hicieran esa junta. Ambrosio era un hombre más preparado y todas las cosas las pensaba antes de hacerlas, quiso unirse a la revolución del centro y por eso se reunieron en Jolalpa, donde discutieron varios días tratando de unificarse. Ya que llegaron a un acuerdo, entre los dos generales decidieron dar nombramientos militares a los jefes que los seguían. A mí me dieron el de coronel, como a otros trece o catorce más, aunque yo no estuve presente, pero de todos modos me hicieron aparecer en el acta. Recordemos que me encontraba herido y convaleciendo en El Platanar, pero fue cosa de unos quince días, incorporándome luego con Zapata.
Después, Emiliano Zapata me platicó lo siguiente respecto a la junta: que él quería regresar y atacar a Puebla juntando sus fuerzas con las del general Ambrosio Figueroa, pero éste se opuso, haciéndole saber que eran insuficientes sus tropas para atacar una ciudad de la importancia de Puebla, sobre todo sabiendo de la derrota que nos infligieron en Matamoros. Entonces acordaron atacar a Jojutla por dos puntos: Emiliano Zapata por el lado sur y Ambrosio Figueroa por los lados poniente y norte. Ya entonces empezaron a surgir las dificultades entre Zapata y Ambrosio, porque Figueroa, al fin, más culto; quería que hubiera rendiciones y paz, sin que corriera sangre. Se fueron y llegaron a los hechos en ese mismo mes de abril. Ya para atacar Jojutla, don Francisco Figueroa, que era profesor, le empezó a meter en la cabeza a su hermano Ambrosio que no hubiera sangre y que mejor pidiera la rendición. Entonces Ambrosio mandó un emisario a ver al jefe militar de la plaza de Jojutla, pidiéndole la rendición incondicional para evitar derramamiento de sangre. Este comandante, que ya había sentido el rigor de la Revolución, le mandó contestar que iba a comunicarlo a la superioridad para ver qué le decían, porque él no podía resolver; después mandó decir que iba a hablar con sus subalternos para ver qué opinaban sobre la rendición. Entonces acordó Ambrosio Figueroa por conducto de su hermano Francisco que fuera una comisión a ver al presidente de la República, general Porfirio Díaz, para pedirle que depusiera su actitud y entregara el poder sin sangre. Y así fue don Francisco a la ciudad de México junto con otro individuo de Huitzuco; logró entrevistar al presidente, quien lo recibió de muy mala manera y ya se vino”.
ZAPATA FIRMA EL PLAN DE AYALA EN AYOXUXTLA
28 DE NOVIEMBRE DE 1911
En el excelente texto de Rosalind Rosoff y Anita Aguilar: “Así Firmaron el Plan de Ayala”, destacan el testimonio de Don Francisco Mercado: (En) “los ratos que platicaba el profesor Montaño con el jefe Zapata, éste quería que hubiera un Plan porque nos tenían por puros bandidos y comevacas y asesinos y que no peleábamos por una bandera, y ya don Emiliano quiso que se hiciera este Plan de Ayala para que fuera nuestra bandera. <Pero no podemos aquí, compadre -le decía Montaño-. Cuatro o cinco veces nos atacan en el día.> Zapata dijo: <Pues, nos iremos para otro Estado donde podamos>”.
Los hombres de la mixteca concibieron como su gran deber preservar la vida de Zapata; era más importante su vida que la de ellos mismos. Su lealtad no tuvo límites:
“Bajamos al Salado, y del Salado a Jolalpa. Y llegamos a Jolalpa que allí quería el jefe que se hiciera el Plan, pero Manuel Vergara dijo: <No, jefe, aquí nos embotellan, y puede usted morir, y lo debemos de cuidar. ¡Nosotros qué, pero usted no! No hay otro Emiliano…Debemos de cuidarlo.
Ya en Miquetzingo, en un lugar barranca abajo, Zapata encontró el sitio para discernir con Montaño y elaborar el Plan:
“Tío Manuel también mandó traer plumas, palillos y papel a Huehuetlán…(Nosotros) nos fuimos para El Platanar, para Pilcaya, Cohetzala y llegamos a Ayoxustla y anduvimos por allá y todas las tardes veníamos a Miquetzingo a ver lo que habían hecho. Y no le gustaba al jefe lo que habían escrito…<No compadre, le falta éste y le falta el otro>.< Nomás sacudía la cabeza Montaño>
<Ahora sí, compadre. Ahora sí me gustó, está bueno. Entonces que se vayan seis, ocho a avisarles. Que se rieguen para que inviten a todos los compañeros para que el día 28 sea la firma en Ayoxustla>”.
Don Francisco Mercado, relata que se juntaron tres mil o cuatro mil hombres en la región que rodea Ayoxuxtla, la mayoría de ellos subían por diferentes rancherías o estancias, como la de Tempomaxtla. Como es de suponer algunas partidas se ubicaron estratégicamente para evitar cualquier sorpresa y dar la voz de alerta sobre el avance hacia Ayoxuxtla de fuerzas contrarias: al sur en Cohetzala y al norte en Jolalpa y los Linderos.
Montaño le dio lectura al Plan de Ayala el día 28 y que Zapata – de acuerdo con el relato de los tres veteranos testigos del Plan de Ayala – interrumpía la lectura preguntando: ¿Están conforme señores?.
Cuando término la lectura Zapata les dijo:
“Todos los jefes pasen a firmar. ¡Los que no tengan miedo!”
Los que firmaron eran en su gran mayoría del Pueblo de Anenecuilco y de la Mixteca Poblana. Don Cristóbal Domínguez, otro zapatista de la región entrevistado por Rosalind Rosoff y Anita Díaz señala: “Nosotros estábamos allí, cerca, nosotros firmamos. Nosotros somos del Estado de Puebla, y nosotros somos los que defendíamos legítimamente al general Zapata, nuestro general…”
La convocatoria en Ayoxuxtla para Zapata tuvo un gran significado histórico, logró aglutinar a su gente en torno al principio inalienable de la justicia; a partir de ese momento el movimiento tenía pendón y bandera. Sólo quedaba construir la nueva patria que se quería: “Reforma, Libertad, Justicia y Ley”, es decir: “Tierra y Libertad”. Por eso el Plan de Ayala, quizá sea la proclama más auténtica de la Revolución Mexicana.
ZAPATA EN IXCAMILPA
30 DE ABRIL DE 1912
El 30 de abril de 1912, el general Emiliano Zapata Salazar hizo la primera restitución de tierras, aguas y montes, tal como estaba estipulado en el Plan de Ayala, en beneficio de los campesinos de Ixcamilpa, Puebla. Con este acto empezó el reparto agrario zapatista que en los años posteriores habría de revolucionar la estructura de la propiedad de la tierra en Morelos y en las zonas aledañas de Estado de México, Guerrero, Puebla y Distrito Federal.
Es así, a manera de homenaje que en este día DOMINGO 10 DE ABRIL, recordamos que HACE 103 años ocurrió el sacrificio de uno de los hombres cuya valentía, ideal revolucionario y espíritu reivindicador, lo han situado como el héroe más puro y auténtico de nuestra Revolución de 1910.
Y nos referimos por supuesto a EMILIANO ZAPATA … quien cumplió su cometido y trascendió a su tiempo, y hoy su voz surge más penetrante, más sonora, para exigir el cumplimiento de las Reformas Sociales que un día impulsaron a nuestros compatriotas a un conflicto armado.
No debemos limitarnos a recordar esta fecha tan memorable para todos los mexicanos y especialmente para nosotros los poblanos, sino que tenemos un compromiso que como campesinos debemos cumplir en su nombre, con sus ideales.
Este justo homenaje se rinde a la memoria del hombre que supo interpretar el reclamo de los campesinos, al revolucionario que ofrendó su vida por la noble lucha de la tierra y a todos los hombres y mujeres que lucharon junto con él.
¡¡ QUÉ VIVA ZAPATA!!
Izúcar de Matamoros, Puebla; 10 de abril del 2022.










