*El inculpado que pasarán 94 años en prisión, también es requerido en Nueva York por el delito de homicidio
POR CIRO DEGANTE
Eran las 5 de la tarde del miércoles 26 de septiembre del 2018, cuando agentes de la entonces Procuraduría General de la República (PGR), hoy Fiscalía General de la República (FGR), arribaron al barrio de San Miguel del municipio de Acatlán de Osorio, para detener a Orlando Orea Gutiérrez, quien 6 años antes, en el 2012, había asesinado a Michael Jones, entrenador de los Red Bulls de Nueva York en West 14th Street, cerca de la Quinta Avenida y Union Square.
Fueron seis años después, y luego de ubicarlo radicado en la calle Independencia del barrio de San Miguel, en Acatlán de Osorio, agentes de la PGR, de la Policía Estatal y de la Policía Internacional (Interpol, intentaron detenerlo con fines de extradición para ser juzgado por aquel asesinato, se enfrentó a balazos con ellos y mató a dos agentes federales mexicanos y dejó herido a uno más. Asimismo, el agresor también quedó lesionado.
En septiembre de 2018, un par de días después de que Orlando asesinara a los dos agentes de la Policía Ministerial Federal (PMF), de la PGR, adscritos también a la Interpol México, elementos de la Agencia de Investigación Criminal en coordinación con personal de la Secretaría de Marina, lograron su captura.
El viernes 17 de marzo de este año un juez federal con sede en la ciudad de Puebla, lo sentenció a 94 años de prisión por el homicidio calificado en grado de tentativa contra los agentes que pretendían aprehenderlo con fines de extradición; también deberá pagar la reparación del daño moral y material en agravio de las víctimas directas e indirectas.
Referente al homicidio que cometió Orlando en Estados Unidos, se documentó que a las 4:30 horas del 7 de octubre de 2012 Jones se dirigía al apartamento de su novia en East Village, según consignó The New York Times el 9 de octubre de ese año. Mientras caminaba por West 14th Street, Orlando lo apuñaló en el estómago, le cortó una oreja y de acuerdo con la Fiscalía de Distrito del Condado de Nueva York, le causó múltiples heridas en “la cabeza, el cuello, las piernas y el torso”.
Orlando Orea alcanzó a salir de Estados Unidos en un vuelo de Aeroméxico desde el aeropuerto internacional Kennedy, según informó la policía, antes de que se pusiera una orden de restricción aérea en su contra.
Fue en septiembre de 2018 cuando el FBI (Oficina Federal de Investigación, por sus siglas en inglés), y luego de estar prófugo de la justicia norteamericana, que ubicó a Orlando en Acatlán de Osorio, hasta donde llegaron los agentes federales que fueron recibidos con plomo que causó la muerte de dos de ellos y uno más que quedó herido.
Los agentes de la Policía Ministerial Federal de la PGR y adscritos a la Policía Internacional (Interpol), que murieron en el tiroteo, fueron identificados como Víctor Suárez Díaz y Luis Alberto Luna.
Uno de los agentes murió en el sitio donde se registró la balacera y el otro horas más tarde en un hospital.
Cabe resaltar que tras el tiroteo en la calle Independencia del barrio de San Miguel, el agresor también quedó lesionado y se resguardó en el domicilio donde había sido ubicado y ahí permaneció por un lapso de dos días esperando que se quitaran las guardias que se habían montado por parte de diferentes cuerpos policiacos para evitar que huyera nuevamente. Se dice que Orlando, pretendía dirigirse a alguna comunidad del estado de Oaxaca, donde tenía familiares.
Dos días después de la balacera, fue capturado por agentes federales y de la Marina.
En la calle Independencia del barrio de San Miguel, en todo momento sobrevoló un helicóptero de la Policía Federal, en busca del homicida.
El 27 de febrero de 2019, Marcelo Ebrard Casaubón, titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores, concedió la extradición de Orlando para que fuera juzgado por la Corte de Distrito de Nueva York por el asesinato de Michael Jones. El acusado promovió un amparo contra la extradición con el argumento de que enfrentaba en México una sentencia por la muerte de dos agentes de la Policía Federal Ministerial.
Sin embargo, María Dolores Núñez Solorio, jueza Cuarta de Distrito de Amparo en Materia Penal del Primer Circuito, le negó el amparo y dio luz verde para que fuera juzgado en Estados Unidos.










