POR: ALBERTO VIEYRA GOMEZ.
AMN. – “Agradezco que hayan pensado en mí, pero yo no estoy preparado para ser presidente de México. El país debe ser gobernado por alguien que realmente quiera a su gente, a su tierra y que comparta la riqueza y el progreso”. Con esa histórica frase el general Francisco Villa, Doroteo Ferman Arambula, nombre real del Centauro del Norte rechazo con una honestidad monumental la propuesta de Estados Unidos para convertirlo en presidente de facto de la nación azteca.
Ante el inusitado rechazo, los Halcones de Washington reconocerían el 9 de octubre de 1915 a Venustiano Carranza como presidente de facto en México.
¿Por qué hago historia? Mire usted.
Poco más de un siglo después acabo de escuchar a una mujer con la honestidad de Pancho Villa cuando algunas voces intencionadas le piden ser candidata presidencial por la alianza opositora PRI, PAN, PRD; Xóchitl Gálvez quien es senadora de la república les contesta: “Yo no estoy preparada para ser presidenta de la república. Yo estoy preparada para gobernar a la capital del país”.
El hecho será histórico porque hoy en día y después de que Vicente Fox y AMLO llegaron a la grande, cualquier pendejo quiere ser presidente de México y para serlo deberá estar preparado para sacar al país del desastre de desastres en que se encuentra, pero también contar con el apoyo de los votos de la llamada indiada de México, incluyendo a más de 44 millones de aspiracionistas que se colocan en las llamadas clases medias, esas que han sido quemadas en leña verde por AMLO porque se le salieron del huacal, pero sobre todo deberá contar con la anuencia de los gringos que históricamente han metido sus narices en las elecciones presidenciales de la nación azteca.
Sí, quien crea que en México todo es democracia, permítame decirle que eso es un sueño guajiro porque en realidad son los norteamericanos, a través de la CIA gringa y de los principales personeros del gobierno Yankee los que han intervenido en México como los grandes electores de los que quitan y ponen a los gobiernos en el país, aunque AMLO diga y recontra diga que México es una nación soberana y no una colonia del imperio Yankee. Eso es puritito patrioterismo ramplón.
Por ejemplo, en 1938, Estados Unidos metió sus narices electoreras para que el general Lázaro Cárdenas no postulara para la grande a su compadre el general Francisco J. Mujica como pieza clave del continuismo socialista, sino que manipulo por todos los medios para que el PRI postulara al llamado presidente caballero, Manuel Ávila Camacho, el último general en la era sexenal.
Precisamente AMLO ha recibido en Palacio Nacional en los últimos meses a varias piezas claves del gobierno Yankee, entre ellos al embajador Ken Zalazar, quien entra y sale de Palacio Nacional como Juan por su casa disque para hablar de fentanilo y de los ciudadanos norteamericanos secuestrados en México o Jhon Kerry, enviado especial para tratar asuntos sobre el clima. ¿Será sobre el clima político en México?
La cuestión es que para el imperio Yankee el socialismo y comunismo son veneno puro y con los encontronazos que han tenido con AMLO, Estados Unidos buscará por todos los medios evitar que siga el continuismo socialista que pinta para comunismo y autoritarismo.
Los Halcones de Washington detestan ese veneno y no querrán otro imitador o imitadora de López Obrador. Al tiempo.










