* Se va a reelegir y desconoce totalmente la esfera mediática.
Como político Mario Carrillo Cubillas está muy alejado de entender cuál es el papel de los medios, reporteros y articulistas.
No solo falta a los principios de austeridad republica de la 4T al desplazarse en vehículos de alta gama, o vestir prendas costosas, sino también al tratar de cuestionar la libertad de expresión.
En el extremo confunde la información crítica con golpes por encargo y asume una posición que recuerda aquella añeja conseja entre la clase política que advertía: no pago porque me peguen.
Exhibe su malestar por la difusión de información critica, pero sustentada que refleja la percepción social o bien tiene un soporte documental.
Olvida que como todo ciudadano o personaje hacer uso adecuado del derecho de réplica, al que de manera legitima tiene acceso.
Lo que poner en evidencia que desconoce la forma en que se maneja la relación con los medios y carece de una adecuada asesoria en la materia.
No todos los que le cuestionan o reconocen lo hacen en busca de una prebenda o convenio, lo que equivaldría a entrar al viejo esquema de comprar espacios y voluntades.
En suma, como político Mario Carrillo Cubillas aún tiene mucho que aprender para nadar en el estanque mediático.
En primera instancia tiene que estar consciente de que como representante popular su desempeño no solo está bajo el escrutinio de los medios, sino de la sociedad en general.
En consecuencia, sus acciones como legislador y representante popular pueden ser observadas y cuestionadas.
Incluso pueden ser objeto de señalamientos objetivos y fundados, por supuesto expresados de manera respetuosa.
Pero todo indica que vive en el pasado y solo está dispuesto a prestar atención a los medios cuando hablan bien de él y en contrario ignora o desdeña a quienes hacen eco de expresiones sociales adversas a su conducta o desempeño como representante popular.
De manera abierta, señala que no necesita de los medios críticos, lo que solo puede interpretarse como una limitante, que permite apreciar que como político no ha aprendido a convivir con los medios y en su caso a establecer puentes de comunicación con la sociedad de manera adecuada.
Evidentemente, a Mario Carrillo Cubillas, le urge ubicarse en el plano mediático para saber que no todo se arregla por la vía de los convenios y el establecimiento de acuerdos, que por más generosos que sean no terminan por traducirse en una acción permanente de alabanzas.
Por donde se vea, lo elemental es que aún tiene mucho terreno por recorrer por lo que hace a las relaciones en las esferas social y mediática.
Los políticos de larga carrera y trayectoria como Andrés Manuel López Obrador están acostumbrados a la critica y los cuestionamientos tanto sociales como mediáticos.
Por lo que, a lo largo de los años, han aprendido a convivir con los medios y sus representantes, sobre todo porque están conscientes de que sus carreras o cargos generalmente son efímeras en tanto que el desempeño de quienes se desempeñan en la esfera mediática es de largo alcance.
No cabe duda la visión de Carrillo Cubillas sobre su relación con los medios de apega lo expresad en la canción «el jefe de jefes»: A mí el periodista me quiere y si no mi amistad se la pierde.
Pero en contrasentido más de un medio o alguno de sus representantes podrían recordarle que: muchos pollos que apenas nacieron ya se quieren pelear con el gallo… O bien que hay quienes buscan la sombra del árbol para que no les dé duro el sol.
Hay reporteros, columnistas, articulistas y directivos de medios que se han mantenido en sus posiciones a lo largo de sexenios viendo transitar con tranquilidad a presidentes, gobernadores, ediles y por supuesto diputados y senadores, cuyos cargos son finitos.
Al fin y al cabo, no hay político sin cargo que no sea humilde.
Ahora que se va a reelegir por el distrito de Atlixco cuando se ausentó los tres años, e incluso los mismos ciudadanos le apodaron el diputado “golondrino”, y hasta lanzaron una Alerta Amber para saber si se andaba perdido.










