*El Mesón Hermanos Ruiz no solo ofrece un techo, sino también una conexión con la historia del municipio izucarense para que los viajeros tengan un lugar de descanso y hospitalidad.
IZÚCAR DE MATAMOROS, PUE. – En el corazón de Izúcar de Matamoros se encuentra el Mesón Hermanos Ruiz, un establecimiento que ha servido como refugio para viajeros durante aproximadamente un siglo. Este mesón, que ha pasado de generación en generación, es un testimonio de la historia y la cultura de la región.
Don Claudio Fermín Ruiz García, actual encargado del mesón, comparte que este lugar fue fundado por su abuelo, Román Ruiz Martínez, en una época en la que los servicios de transporte eran limitados.
«Antes, la gente llegaba con sus burritos y caballos, y aquí se quedaban a descansar antes de continuar su viaje», explicó Ruiz García.
Agregó que la falta de autobuses obligaba a los viajeros a buscar un lugar donde pasar la noche, y el mesón se convirtió en una parada esencial para quienes no podían llegar a su destino antes del anochecer.
Hoy en día, el mesón sigue funcionando todos los días del año, ofreciendo alojamiento a quienes lo necesitan. Por un costo accesible de 40 pesos, los huéspedes pueden disfrutar de un lugar para dormir, con la opción de alquilar cobijas adicionales en caso de que el frío lo requiera.
«A veces, llegan entre 10 y 15 personas en épocas festivas, pero en días normales, el número puede ser mucho menor», dijo el encargado.
El mesón no solo es un negocio familiar, sino también un símbolo de la comunidad. «Cada uno de los primos se encarga de cuidar de su parte del negocio, manteniendo viva la tradición familiar», añade.
La ubicación del mesón, en la Calle Ayuntamiento, justo frente al mercado, lo convierte en un punto de referencia para los visitantes.
Don Claudio invita a todos aquellos que necesiten un lugar para descansar a acercarse al mesón. «Estamos aquí para servirles, y siempre hay un lugar para quienes lo necesiten», concluye con una sonrisa.
El Mesón Hermanos Ruiz no solo ofrece un techo, sino también una conexión con la historia de Izúcar de Matamoros, recordando a todos que, a pesar de los cambios en el transporte y la vida moderna, siempre habrá un lugar donde los viajeros puedan encontrar descanso y hospitalidad.










