El lunes 14 de abril de 2025, el Departamento de Comercio de Estados Unidos informó su decisión de imponer un gravamen del 20.91% sobre la mayoría de las importaciones de tomate provenientes de México, una medida que entrará en vigor el próximo 14 de julio. Esta resolución surgió tras la determinación de poner fin a un convenio bilateral previamente establecido entre ambas naciones.
Según explicó la administración estadounidense, el acuerdo anterior no garantizaba una protección efectiva a los agricultores nacionales, quienes habían expresado reiteradas inquietudes por la competencia directa con el producto mexicano, que domina buena parte del mercado en ese país.
La introducción de estos aranceles representa un giro importante en las dinámicas del comercio agrícola entre Estados Unidos y México. Cabe recordar que, en 2019, durante la primera presidencia de Donald Trump, se alcanzó un pacto con el sector tomatero mexicano para frenar una investigación por presunto dumping y evitar una disputa arancelaria que amenazaba con frenar el flujo de exportaciones.
En ese entonces, las autoridades estadounidenses celebraron el acuerdo asegurando que cerraba vacíos legales y establecía un sistema de verificación que promovería condiciones comerciales equitativas.
Ahora, bajo el mandato del expresidente Trump en su segundo periodo, la Casa Blanca ha adoptado una política de revisión de tratados comerciales que, desde su óptica, no resguardan de forma adecuada los intereses de la producción nacional. Hasta el momento, la Secretaría de Economía de México no había emitido comentarios oficiales en respuesta a la consulta sobre esta nueva medida.
El establecimiento de estos aranceles, previsto para dentro de tres meses, podría repercutir de manera notable tanto en los exportadores mexicanos como en los consumidores estadounidenses, quienes podrían enfrentar un alza en los precios de un alimento básico en su dieta diaria.


