En la mixteca poblana y en el valle de Atlixco el cultivo del cacahuate es una parte fundamental para los campesinos. De acuerdo con el Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera del gobierno federal, esta leguminosa sostiene economías locales en la región y enriquece la cultura gastronómica en de zonas como Atlixco, Huaquechula, Tlapanalá y Chietla.
En cuestión del maíz y el sorgo, las fluctuaciones de producción que derivan del clima, las plagas o incluso los insumos en fertilizantes o pesticidas, vuelven vulnerable el costo o ganancia de dichos productos, mientras que según los registros en la región señalan que, el cacahuate siempre tiene precios de venta al alza, y es una inversión importante para su gente.
La mayor parte del cacahuate producido se destina a mercados locales. Aunque la demanda supera la oferta y eso obliga a importar de otros estados.
Este tipo de cultivos cuentan con un valor nutricional significativo al aportar vitaminas y minerales como hierro y calcio, sin nada de colesterol.
Esta planta extrae del suelo grandes cantidades de fosfatos, potasio y calcio, por lo que se recomienda producir otro cultivo después de su cosecha antes de que se vuelva a sembrar cacahuate en el mismo campo.
Sinaloa, Chihuahua, Chiapas, Morelos y Puebla son los mayores productores de cacahuate en nuestro país, superando las 80 mil toneladas, más del 50% de la producción nacional.
El cacahuate es un cultivo estratégico en la mixteca poblana con gran potencial económico y nutricional. A pesar de los desafíos, la innovación tecnológica y la sostenibilidad ofrecen amplias oportunidades para mejorar su producción y comercialización, beneficiando directamente a las y los productores rurales.










