Por MC. Héctor Gatica Guevara
El regreso a clases no solo significa mochilas nuevas, libros y horarios escolares; también es la oportunidad perfecta para que padres de familia se pregunten: ¿qué actividades extraescolares impulsarán el desarrollo integral de mis hijos este ciclo?
La respuesta no está únicamente en más materias o clases de regularización, sino también en algo que a veces olvidamos: el juego, la recreación y el deporte. Estos elementos no son “relleno”, son verdaderos pilares que fortalecen la salud física, la mente y hasta el carácter de los niños y adolescentes.
El valor del juego y la recreación
Las actividades lúdicas no solo sirven para que los niños se diviertan; a través de ellas aprenden a convivir, a respetar reglas, a resolver problemas y a expresar emociones. Un simple juego de mesa en familia, una dinámica de roles o una actividad recreativa en el parque fomenta la creatividad, la comunicación y la confianza.
Los padres deben entender que “jugar” no significa perder tiempo, sino invertir en el desarrollo socioemocional de sus hijos.
El deporte: más que condición física, formación de vida
Practicar una disciplina deportiva —ya sea fútbol, taekwondo, natación, baloncesto o danza— brinda beneficios que van mucho más allá del rendimiento físico:
- Disciplina y responsabilidad. El niño aprende a respetar horarios y compromisos.
- Trabajo en equipo. Descubre que sus logros también dependen de otros.
- Salud integral. Mejora la condición física, evita el sedentarismo y combate la obesidad infantil.
- Confianza y autoestima. Alcanzar metas deportivas fortalece la seguridad personal.
Recomendaciones para padres de familia
- Actividades en casa:
- Juegos de mesa en familia al menos una vez a la semana.
- Caminatas vespertinas o juegos con balón en el patio o parque.
- Retos recreativos (armar rompecabezas, actividades artísticas o de construcción).
- Opciones en la escuela:
- Fomentar que sus hijos participen en las clases de educación física de manera activa.
- Promover talleres escolares como danza, teatro o deportes de conjunto.
- Centros deportivos o con especialistas:
- Inscribir a los hijos en disciplinas deportivas con entrenadores certificados.
- Revisar que los programas de entrenamiento respeten la edad, etapa de desarrollo y necesidades del niño.
- Elegir actividades que combinen lo físico con lo recreativo para mantener la motivación.
El papel de los profesionales capacitados
En un entorno donde abundan los llamados “entrenadores improvisados” o talleres que solo buscan llenar cupos, los padres de familia deben ser cautelosos. La formación deportiva y recreativa debe estar en manos de especialistas preparados, con bases pedagógicas, fisiológicas y metodológicas que garanticen la seguridad y el progreso de los niños.
El deporte y la recreación no se improvisan: se planean, se enseñan y se acompañan con responsabilidad.
Conclusión del especialista
En este regreso a clases, no olvidemos que la formación integral de los niños no está completa sin actividades lúdicas y deportivas. El juego alimenta el corazón y la mente; el deporte forja disciplina y valores. Y todo esto, de la mano de profesionales capacitados, se convierte en el mejor regalo que un padre puede dar a su hijo: tiempo de calidad, salud y herramientas para la vida.










