*Se hace un llamado a mantener vivas estas tradiciones, cuidando que las influencias externas no diluyan el profundo significado cultural y ancestral que el Día de Muertos tiene para los mexicanos.
IZÚCAR DE MATAMOROS, PUE. – Al estar viviendo la temporada de Días de Muertos, Izúcar de Matamoros revela detalles fascinantes sobre su historia y costumbres. Entre lo que destaca el mantener un legado prehispánico y cristiano honrando la memoria de sus fieles difuntos a través de la conmemoración y a pesar de que los tiempos han cambiado esta se mantienen con gran arraigo en cada rincón de México.
El arqueólogo y cronista del municipio, Raúl Martínez Vázquez, compartió en exclusiva para The Mixteca Times cómo se realizaba la celebración de Todos Santos años atrás, sin embargo, también explicó cómo ha ido evolucionando la celebración a los difuntos en la región de la mixteca poblana.

LA CELEBRACIÓN DE DÍA DE MUERTOS: UN LEGADO PREHISPÁNICO Y CRISTIANO
La tradición del Día de Muertos en Izúcar, y en México en general, es una amalgama de prácticas prehispánicas y la religión católica. En la época prehispánica, existía un periodo dedicado a los muertos, y la gente enterraba a sus difuntos en los terrenos de sus propias casas o en terrenos adjuntos a las iglesias, realizando ofrendas anualmente. La idea de colocar comida para los difuntos proviene de esta herencia.

SE CONSERVAN PRÁCTIVAS ARRAIGADAS
Mientras que en lugares como Teopantlán y otros municipios de la mixteca poblana de naturaleza indígena, se conservan prácticas más arraigadas, como los altares de petates en el suelo, Izúcar, por su apertura comercial, ha integrado elementos más mixtos, con altares que combinan lo prehispánico con lo español y católico.
EL SENTIDO DE LA MUERTE EN MÉXICO
Martínez Vázquez, reveló que la tradición mexicana de Día de Muertos, es reconocida como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, se distingue por su particular visión de la muerte. No se percibe como algo negativo o maligno, sino como una parte natural de la vida y un motivo para reunirse con los seres queridos que vienen a compartir. A diferencia de festividades como Halloween, donde los espíritus se asocian a menudo con lo maligno, en México, los difuntos son vistos como parte de la esencia familiar, no como una amenaza.
EL ORIGEN DEL PANTEÓN MUNICIPAL
El panteón de Izúcar fue establecido en 1875, alrededor del ya existente templo del barrio de Santa Cruz Tecoxco. Su fundación fue motivada por las Leyes de Reforma, que retiraron a la Iglesia la potestad sobre los registros y administración de los entierros. Se conserva un documento, una «información perpetuidad» de los años 30, que funge como equivalente a la escritura original del panteón, la cual se quemó durante el incendio del palacio municipal en 1908 por zapatistas. La fachada del panteón aún ostenta la fecha de aquel lejano 1875.

ANTIGUAS PRÁCTICAS FUNERARIAS
Antes de la creación del panteón municipal, los entierros se realizaban en los atrios de las iglesias parroquiales. El atrio de Santo Domingo de Guzmán (donde hoy se ubican baños y áreas para fiestas) era el panteón de la parroquia, y hallazgos óseos durante restauraciones confirman su uso. La parroquia de la Asunción también contaba con su propio cementerio, situado en lo que hoy son las oficinas del SAT y correos. En las comunidades auxiliares, como San Sebastián Puctla y San Felipe Ayutla, también se enterraban a las personas en sus propios terrenos. Las parroquias mantenían los registros de defunciones antes de las Leyes de Reforma.
Finalmente, el cronista de Izúcar de Matamoros, hace un llamado a mantener vivas estas tradiciones, cuidando que las influencias externas no diluyan el profundo significado cultural y ancestral que el Día de Muertos tiene para los mexicanos.










