Eliseo Morales Rosales entregó a los izucarenses una obra moderna y viva que impulsa turismo, seguridad y convivencia.
El rescate del Zócalo de Izúcar de Matamoros debe reconocerse como un acierto contundente del alcalde izucarense, y no se le debe regatear ese trabajo.
Pese a las críticas iniciales de sus detractores, hoy miles de familias disfrutan de un espacio digno, moderno y lleno de vida.
Durante décadas, el corazón de Izúcar estuvo abandonado. Algunos gobiernos intentaron remozarlo, pero sin rumbo ni visión.
Morales Rosales entendió que el Zócalo necesitaba más que maquillaje: requería una cirugía mayor. Un proyecto integral, moderno, innovador y atractivo para propios y visitantes.
Esa apuesta dio resultados.
Hoy el nuevo Zócalo es símbolo de identidad y orgullo. Los detractores del “Chino” Morales —como lo conocen popularmente— tuvieron que tragarse sus palabras cuando vieron la magnitud y belleza de la obra.
Antes, a las ocho de la noche el centro lucía desierto.
Ahora, como dice la canción, “se dieron las ocho, las nueve, las diez y las once”… y la gente sigue ahí, caminando, conversando y disfrutando del nuevo rostro de su ciudad.
El Zócalo de Izúcar volvió a tener vida.
Niños, adultos mayores y familias completas acuden a disfrutar de un entorno limpio, iluminado y seguro. Además, su dinamismo genera derrama económica para comerciantes, artesanos y vendedores ambulantes.
Cuidar lo nuestro
El reto ahora es mantenerlo.
No tirar basura, respetar las bancas, cuidar la fuente, el kiosco y los monumentos históricos, sin vandalismo.
El espacio es de todos, y sólo cuidándolo permanecerá como punto de encuentro y orgullo colectivo.
Morales Rosales ya planea decorar el Zócalo en cada temporada.
Para esta Navidad, el Ayuntamiento prepara una iluminación especial y presentaciones artísticas que consolidarán al centro como un nuevo atractivo turístico regional.
Izúcar brilla más que nunca
Primero fue la modernización del libramiento desde Amatitlanes hasta el retén de la Guardia Nacional; después, la iluminación del tramo Alchichica a la UTIM, así como el de la carretera que atravieza la población de Raboso.
Hoy, todos esos puntos lucen diferentes: más seguros, transitables y con mejor movilidad.
La meta para el próximo año es iluminar los tramos de La Galarza y Tatetla, cerrando así un circuito seguro que beneficia a miles de izucarenses y automolistas que se dirigen a Morelos, Oaxaca Guerero, y desde luego Puebla capital.
Por estas acciones, más del 70 por ciento de los habitantes aprueban su gobierno.
El trabajo se ve y se siente: Izúcar se moderniza, se ilumina y se enorgullece de su transformación.
Gracias y si Dios nos deja, nos leemos en la siguiente entrega…










