La temporada de Día de Muertos llegó y, lejos de la algarabía que acompaña a la fecha, tanto autoridades como activistas en Puebla redoblan esfuerzos para prevenir el sacrificio de animales en cultos y sectas, una práctica común que principalmente persiste en los panteones y que pone en jaque a gatos y perros negros o blancos.
Mientras los avistamientos de animales sacrificados para ofrecerlos a deidades ocurren normalmente de dos a tres veces por mes, octubre y noviembre representan un reto de vigilancia porque los casos se elevan de 15 a 20 en las vísperas y durante el Día de Muertos.
Mariana Acosta Vargas, presidenta de la Asociación Patitas Enlodadas, indicó que el Panteón Municipal de Puebla es el punto donde más reportes reciben de animales muertos abandonados en bolsas negras como parte de ritos, aunque también se han dado casos en Tehuacán, San Martín Texmelucan, San Andrés Cholula y San Pedro Cholula.
La activista aseguró que la práctica ha venido a menos en los últimos años gracias a la implementación de protocolos entre asociaciones civiles, grupos vecinales y las autoridades, pues más allá de rondines en los cementerios, también aumentaron las luminarias para evitar que los responsables se escondan entre la penumbra.
Además, como medida de prevención, convocan a la sociedad a no dar en adopción a los ejemplares de color negro o blanco durante los meses de octubre y noviembre, ya que son los más preciados por los grupos que realizan los rituales.










