*Se trataría de un comerciante con una edad aproximada de 40 años, y con él fueron halladas piedras de serpentina verde.
En el municipio de Atlixco se confirmó que fueron encontrados los restos humanos de un “atlixca” de hace 2 mil 800 años de antigüedad, junto a él se localizaron piedras de serpentina color verde y se calcula que el hombre murió cuando tenía alrededor de 40 años de edad y se dedicaba al comercio lo que le daba oportunidad para un atuendo funerario de alto valor.
La información anterior fue revelada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) a través del testimonio del arqueólogo Miguel Medina Jaén, quien también fungió como el responsable del ya mencionado hallazgo prehispánico en la región del Valle de Atlixco.

“Maxtli” que fue como se le denominó, fue encontrado en enero del años 2024 en la calle 15 sur esquina con avenida Hidalgo frente al parque de la Soledad, en ese momento se llevaban a cabo trabajos de repavimentación en dicha vialidad, cuando a varios metros de profundidad fue que dieron con el sorprendente descubrimiento.
De acuerdo a la investigación, “Maxtli” llamó la atención de los expertos por el detalle de su atuendo, ya que se trata de piedras que no son comunes en la zona centro del país, lo que significa que en ese entonces las tenían que traer desde otro punto del país, lo que hoy es el estado de Guerrero.
Por otra parte, trascendió que se pudo saber la antigüedad de los restos humanos debido a que esta manta que portaba la osamenta, fue decorada con la serpentina verde que fue cortada y trabajadas minuciosamente.
Agregó el arqueólogo que el propósito era darle la forma muy similar al monstruo de la tierra de la cultura Olmeca. El otro aparenta ser una serpiente alada que tiene ojos de obsidiana.
“Esto nos muestra dos cosas, la primera que no era cualquiera, posiblemente un comerciante o alguien con poder, la segunda que para la cosmovisión de los antiguos atlixcas, sobre el tema de la muerte, seguramente muy importante invirtieron mucho trabajo en ir a traer piedras cortarlas darles forma, prepararlas para que ensamblaran una con otra para dar las figuras, extraer la obsidiana, habla de que la intención y necesidad de usar todos los recursos para elaborar un objeto funerario no es cualquier cosa, ahorita podríamos encontrar cosas similares, pero en esa época caminar más de 10 kilómetros y regresar con piedras, eran muchos días, mucho trabajo pues y eso lo propicia una fe, en ese momento funerario, bastante imperante”, indicó en su exposición el investigador.
Las investigaciones continúan y las piezas recuperadas se encuentran bajo análisis de conservación y estudio. Su difusión pública dependerá de los resultados y del proceso de catalogación del INAH.










