El ataque ocurrió a plena luz del día cuando el oficial estaba en descanso; la violencia contra policías no da tregua en Morelos.
La violencia volvió a golpear con fuerza a las corporaciones de seguridad. La mañana del pasado lunes 20 de abril, un comandante de la policía municipal fue ejecutado a balazos en plena vía pública, elevando a 10 el número de elementos asesinados en lo que va del año en la entidad.
La víctima fue identificada como Alfredo Guzmán, mando activo de la corporación de Temixco, quien se encontraba en su día de descanso cuando fue sorprendido por la muerte.
De acuerdo con los primeros reportes, el ataque ocurrió alrededor de las 10:00 horas sobre la carretera federal Cuernavaca–Taxco, a la altura del poblado de Acatlipa. El comandante había salido a realizar compras cuando sujetos armados lo interceptaron y le dispararon en múltiples ocasiones, en un ataque directo.
Vecinos de la zona, alarmados por las detonaciones, dieron aviso inmediato a las autoridades. Minutos después, policías y paramédicos arribaron al sitio, pero nada pudieron hacer: el oficial ya no contaba con signos vitales.
🔺 Racha violenta contra policías
Con este crimen, Morelos alcanza una cifra alarmante: al menos 10 agentes asesinados en 2026, entre policías municipales, estatales y elementos de la Fiscalía.
Los casos se han acumulado en distintos municipios como Jiutepec, Jonacatepec, Cuautla, Ayala, Temixco e Huitzilac, evidenciando que ni los propios encargados de la seguridad están a salvo.
⚠️ Fin de semana sangriento
La ejecución del comandante ocurre en un contexto de violencia creciente. Apenas el fin de semana, un ataque en un bar de Anenecuilco dejó un saldo de 10 personas asesinadas, entre ellas dos mujeres. A esto se suman otros cinco homicidios registrados en distintos puntos del estado.
Mientras la violencia escala, también crecen los señalamientos contra autoridades. Recientemente, la gobernadora Margarita González rechazó acusaciones sobre presuntas detenciones arbitrarias por parte de policías estatales, en medio de un clima de desconfianza.
Hoy, con un comandante más caído, la pregunta es inevitable: ¿quién protege a quienes deberían garantizar la seguridad?










