Ante una nación polarizada por la política, la inseguridad, las desapariciones, el sufrimiento de nuestros hermanos migrantes por las redadas del ICE, la incertidumbre si habrá o no negociación del T-MEC.
Además de la presión que Estados Unidos ejerce sobre México con el tema de los narco políticos, hoy catalogados como narco – terroristas; es una amenaza que cada día parece ser real , que entraran por tierra a nuestro país, si las autoridades no actúan.
Y no hay que olvidar que estamos en un año preelectoral donde algunos partidos ya están nombrando de manera extra oficial a quienes serán sus candidatos, y antes de que termine junio en Morena ya habrá 17 candidatas o candidatos a las gubernaturas.
Hoy el mundial 2026, viene a hacer una etapa de respiro, nos viene a dar una pausa, un descanso necesario, ante el embate que enfrenta nuestro país en una agenda compleja.
No hay la menor duda, la selección mexicana nos une a millones de mexicanos en una gran hermandad, la gran mayoría en un rincón de nuestra casa viendo en nuestro televisor jugar a nuestro equipo favorito y hasta pidiéndole a Dios que gane.
Una cosa es cierta, mientras siga rodando el balón, hay una gran esperanza de que México gane y siga avanzando a la siguiente fase, en esos 90 minutos, donde todo es posible.
No importa si el partido será en el Estadio Azteca, en Guadalajara, Monterrey o frente a una pantalla improvisada. El fútbol vuelve a hacer algo que pocas cosas consiguen: unir familias, emociones, generaciones y realidades completamente distintas.
Y es que definitivamente fue imposible para muchos ir a presenciar de forma física a nuestra selección, luego de que el precio de las entradas, en algunos casos, superó en cinco veces los precios del Mundial de Qatar.
Ya hasta llegamos a creer que finalmente el Mundial 2026 es un evento para ricos y por supuesto para las televisoras con los derechos de transmisión, y desde luego como siempre el gran negocio de la FIFA.
En definitiva este mundial 2026, será una tregua, un oasis y un bálsamo para tomar fuerzas de cara a la segunda mitad de este 2026.
Disfrutemos el deporte rey y carguemos pilas. Anímica y afectiva. La vamos a necesitar.
Es importante aprovechar este gran momento global para fortalecer los vínculos entre padres, madres, hijas e hijos, hermanos, amigos, compañeros del trabajo y ver juntos la participación de nuestra selección mexicana y echarle todas las porras.
El balance lo reitero es muy satisfactorio ya que volvimos a hermanarnos.
Sin duda alguna seguiremos pendientes del desempeño de nuestra selección, y de darle todo apoyo. En nuestra vida pública debemos de entender que hay un país en el que, así sea por momentos, requiere de unidad para lograr los grandes sueños. Así es que ¡Vamos por el gol! ¡Vamos por México!
Y que Viva México cabrones…
Gracias.
Si Dios nos deja.
Nos vemos cuando nos leamos…










