POR: MTRO. JESÚS TORREBLANCA GUZMÁN
DIRECTOR GENERAL DE CASA DEL MIGRANTE EN IZÚCAR RED JURÍDICO MIGRATORIO.
Citando a mi maestro Jorge A. Bustamante, no existe una conciencia exacta sobre la riqueza de las manifestaciones culturales de los migrantes mexicanos en los Estados Unidos de América, que nos permita apreciar y entender como la diversidad cultural de lo mexicano ha traspasado fronteras, especialmente en manifestaciones tales como la literatura, la poesía, la pintura y el folclor nacional que es transportado hacía de las comunidades de origen en México hasta las comunidades de destino en los Estados Unidos y que van tejiendo conceptos tales como la diversidad cultural, la interculturalidad, la multiculturalidad que abordaremos a detalle en próximos artículos.
Junto con esta gran contribución de lo cultural, existe el lado del enfoque económico y que tiene que ver con lo que generan, contribuyen y envían nuestras comunidades mexicanas en los Estados Unidos. En el año pasado México recibió más de 58 mil 497 millones de dólares. Tan solo en Estados como Puebla, Veracruz e Hidalgo, en donde contamos con oficinas de Casas del Migrante los datos son contundentes y representan en remesas el 11.5 por ciento del total.
Puebla recibió en remesas durante el año 2022 la cantidad de 2 mil, 746 millones de dólares permeados en toda la entidad, especialmente en la mixteca; Veracruz que recibió más de 2 mil, 341 millones de dólares; y finalmente Hidalgo que percibió 1 mil 673 millones de dólares. Esa relación cultural y la derrama económica que las remesas representan son algunas manifestaciones positivas de nuestra migración hacia el norte.
Sin embargo, frente a estas importantes contribuciones positivas en lo cultural y económico, existe la antítesis a través de manifestaciones negativas para el fenómeno migratorio y estos son el Prejuicio, la discriminación, los estereotipos, los estigmas de los que son presa los migrantes mexicanos y los lamentables ejemplos de racismo que permean en los todos los sistemas migratorios en el mundo.
Tales son las medidas racistas que ha emprendido el Gobernador de Texas Abbott consistentes en una serie de acciones locales de contención migratoria, tales como las boyas y alambres de púas a lo largo del río Bravo y las instrucciones de lanzar al río a los niños y bebés de migrantes, constituyen una gran vejación hacia los derechos humanos de nuestros migrantes, pero, sobre todo, no son la forma de abordar las soluciones al fenómeno migratorio y lo que representa.
Cualquier medida de solución debe estar hecha con matices de gobernanza migratoria, escuchando a los implicados y consensando las mejores soluciones, que procuren el derecho a la amistad entre pueblos, la relación de iguales entre naciones y la defensa oportuna de los derechos e intereses de los mexicanos en el exterior. Atacar las causas de la migración es lograr el desarrollo en las comunidades de origen, de donde salen nuestros migrantes, pero solos no podemos hacerlo, necesitamos de la cooperación y buena voluntad tanto de los gobiernos implicados para que el tema migratorio sea prioritario en la agenda política de ambos países, más allá de usar el tema para fines electorales.










