*Sigue siendo un chivo en cristalería
El ejercicio del derecho de réplica es fundamental para aclarar cualquier información, pero hay que saber cómo ejercerlo, sobre todo cuando se trata de espacios digitales.
No es lo mismo el derecho de réplica en medios tradicionales diarios y revistas impresos que en la radio o la televisión.
Mucho menos en medios digitales como Emmequis, que cuenta con características peculiares que les otorga el Internet.
Tampoco es el mismo esquema como en el caso del derecho de réplica que el presidente Andrés Manuel López Obrador no le concedió a Xóchitl Gálvez al no dejarla que ejerciera es derecho, en el mismo horario y espacio en que se emitieron comentarios adversos.
En resumen, de nueva cuenta Mario Miguel Carrillo, para variar a pesar de que se asume como un conocer de las redes sociales y medios digitales, exhibe su ignorancia o simplemente busca victimizarse o realizar un acto histriónico.
En los hechos, lo que debe hacer cualquier persona que quiera ejercer el derecho de réplica en un medio digital es contactar al director o jefe de información para notificarle que desea hacer uso de su derecho de réplica y adjunto enviarle por escrito o bien en video su posicionamiento, en su caso acompañado de las documentales que desee exhibir para que el medio las publique.
Así de sencillo, no hay más. De esa forma si el medio no concede el derecho de réplica publicando las precisiones o información aclaratoria, la misma será del dominio público.
Aunque hay que considerar que un elemento básico en el ejercicio periodístico es que el medio ejerza la contra réplica con base a los datos fidedignos y testimonios que obren en su poder.
La otra vía, es la jurídica a la que salvo honrosas excepciones casi nadie acude para demandar a un medio o periodista por daño moral, ya que en principio es un proceso largo y desgastante que no prospera cuando un periodista profesional sigue la premisa fundamental de verificar la información de sus fuentes.
Pero lo que se aprecia en este caso es que Mario Miguel Carrillo, lo que busca no es precisar la información, sino ejercer presión contra un medio que por sus características tiene directivos y periodistas forjados en las batallas cotidianas.










