POR MC. HÉCTOR GATICA GUEVARA/DEPORTE SIN CENSURA
En la temporada decembrina, cuando las festividades y las reuniones sociales aumentan, también lo hace la exposición a enfermedades y el debilitamiento del sistema inmunológico. Sin embargo, en esta coyuntura, el deporte emerge como una herramienta poderosa para promover la salud y fortalecer las defensas naturales del cuerpo, desde la etapa de preescolares hasta la adultez.
El deporte y el sistema inmunológico: un vínculo probado
Numerosos estudios científicos demuestran que la actividad física moderada y regular mejora la función inmunitaria, reduce el estrés y favorece una mejor calidad de sueño. El ejercicio estimula la producción de células inmunológicas, combate la inflamación y ayuda a prevenir enfermedades crónicas como la diabetes, hipertensión y obesidad, que agravan los cuadros infecciosos.
Deporte en la infancia: creando hábitos desde temprana edad
Para los niños en edad preescolar, incorporar el juego activo y actividades deportivas sencillas no solo mejora su desarrollo motor, sino que también fortalece su sistema inmunológico. Juegos en parques, actividades al aire libre y clases de educación física en las escuelas deben priorizarse. Es fundamental que los padres y educadores promuevan un ambiente lúdico y seguro, adaptado a las capacidades de los menores.
Adolescentes y jóvenes: combatir el sedentarismo y potenciar la salud mental
En la adolescencia, la actividad física ayuda a reducir el estrés, la ansiedad y la depresión, problemas frecuentes en esta etapa. Deportes de equipo, natación, ciclismo o correr son actividades recomendables para mantener el cuerpo activo y las defensas fortalecidas. La clave está en la constancia y en evitar la sobreexigencia.
Adultos en plenitud: la importancia de mantener el ritmo
Para los adultos, la práctica regular de ejercicio modera el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes, además de potenciar la inmunidad. Se recomienda realizar al menos 150 minutos de actividad moderada a la semana, combinando aerobicos, caminatas, yoga o entrenamiento de fuerza. La integración de la actividad física en la rutina diaria resulta esencial para enfrentar el estrés propio de la temporada navideña.
Sugerencias y recomendaciones prácticas
– Priorizar actividades al aire libre, respetando las medidas de protección sanitaria.
– Incorporar pequeñas rutinas diarias de ejercicio en el hogar.
– Fomentar el deporte en familia, creando espacios de interacción saludable.
– Consultar con profesionales en caso de condiciones médicas especiales.
– Evitar el sedentarismo y limitar el tiempo en pantallas.
La nota final: ausencia de programas institucionales
A pesar de la evidencia que respalda el impacto positivo del deporte en la salud, el panorama en muchos países como en la Mixteca Poblana sigue siendo desolador. La falta de programas gubernamentales, apoyos institucionales y campañas específicas para promover la actividad física en todas las edades limita las posibilidades de un cambio real y sostenible. La ausencia de políticas públicas que incentiven y faciliten el deporte en la temporada decembrina y más allá revela una preocupante omisión que puede traducirse en mayores costos en salud pública.
La comunidad, en conjunto con los sectores educativo, deportivo y sanitario, tiene la responsabilidad de impulsar iniciativas efectivas. Solo así podremos transformar el deporte en un motor real de salud y bienestar, especialmente en momentos en los que la protección inmunológica es más necesaria que nunca.










