*Morena lo postulará a la federal por el distrito de Izúcar, por eso las descalificaciones.
POR FRED ESTRADA
Como todo político, Eduardo Castillo López actual presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso de Puebla tiene un origen y una trayectoria política que en su caso es sólida y transparente.
Pero como siempre sucede con políticos exitosos como el caso de este personaje que viene desde abajo, nunca faltan los adversarios y envidiosos que tratan de manchar su trayectoria.
Y sembrar discordia en donde no la hay, con base a falacias y toda serie de especulaciones.
Los lazos de Eduardo Castillo con Morena y su identificación con Alejandro Armenta son inocultables, pero de ahí a que exista una historia negra o algo que ocultar hay una enorme distancia.
La añeja costumbre de los políticos advenedizos que recomienda calumniar para manchar, es la estrategia que han utilizado para tratar de descarrilar la trayectoria de Eduardo Castillo López.
Los lazos de afinidad que en su momento ligaron con Alejandro Armenta, son similares a los que lo unen con el actual gobernador de Puebla, Sergio Salomón Céspedes Peregrina.
Son fruto del desempeño y el trabajo político, que no son de ahora sino de prolongados años de desempeño, en los que ha brindado resultados.
Por lo que hace a su ascenso a la Junta de Coordinación Política del Congreso de Puebla, resulta por demás evidente que está soportada en su trayectoria y logros personales y confianza ganada con el hoy gobernador Sergio Salomón Céspedes.
Un caso de éxito y reconocimiento que molesta a algunos que ahora tratan de manchar su trayectoria y confrontarlo con Alejandro Armenta, mediante calumnias y especulaciones en torno a un pretendido acuerdo que sólo existe en sus mentes.
Plantean la existencia de un acuerdo mediante el cual, Eduardo Castillo López habría acordado ceder su curul a Pavel Gaspar Ramírez, a mitad de la actual legislatura, supuesto que es abiertamente falaz.
Se trata de una acción que más allá de difamar, no tiene mayores alcances.
La trayectoria de Eduardo Castillo López es diáfana y, por tanto, quienes buscan desprestigiarlo no tienen más remedio que acudir a la calumnia.
Simple y sencillamente porque no hay escándalos o aspectos que puedan cuestionar sus detractores, por lo que su única vía es la calumnia.
Eduardo Castillo López combina su desempeño político con la producción de aguacate.
Oriundo de Cuayuca de Andrade, como muchos políticos tuvo sus inicios en el PRI, pero ahora milita en Morena.
Es abogado por la BUAP, y se ha desempeñado como coordinador de programas sociales en Puebla y Tlaxcala.
Desde 2006 fue coordinador de programa en la entonces Sedesol; en 2014 fue coordinador regional del Renapo en Puebla y Tlaxcala.
También se desempeñó como asesor legislativo en el Congreso de Puebla y en el Senado de la República.
Fue candidato a presidente municipal de Cuayuca de Andrade, pero no ganó, quizá porque era muy joven.
En la elección del año 2021, contendió y logró llegar al Congreso de Puebla, y en diciembre del año 2022, cuando Sergio Salomón Céspedes Peregrina fue designado como gobernador sustituto, recayó en el la responsabilidad de ser líder de la fracción de Morena y presidente de la Jucopo.
Ello por la simple y sencilla razón de que cuenta con la trayectoria, méritos y capacidad necesaria para desempeñarse como tal.
Pero al parecer sus logros y el reconocimiento a su trabajo, afectan a quienes buscan cuestionarlo con calumnias que no pasan de ser tan efímeras, como inconsistentes.
Tal vez no quieren que sea el próximo Diputado Federal por Morena en el distrito de Izúcar de Matamoros, por eso, esas descalificaciones.
Además de que carecen de todo sustento.










