Al menos seis elementos de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano perdieron la vida y dos más resultaron heridos, luego de que el vehículo en el que se trasladaban explotara tras presuntamente pisar una mina terrestre, también conocida como narcomina, en una peligrosa zona del municipio de Los Reyes.
Los soldados, integrantes del grupo élite Fuerza Especial de Reacción Inmediata (FERI), se dirigían a la localidad de El Santuario cuando la tragedia ocurrió. El estallido fue tan potente que el vehículo blindado quedó hecho chatarra, dejando una escena de devastación y horror que ha generado conmoción en todo el país.
De acuerdo con rep0rtes preliminares, se pr3sume que el artefacto expl0s¡vo fue colocado por un grupo criminal que opera en la zona, donde se disputan el control del territorio desde hace años.
Tras el brutal ataque, al sitio llegaron elementos de seguridad de los tres niveles de gobierno para acordonar la zona, montar un fuerte operativo y permitir el arribo de peritos y agentes de la Fiscalía General del Estado (FGE), quienes ya abrieron una carpeta de investigación.
La zona de Los Reyes, ubicada justo en la línea que divide a Michoacán y Jalisco, ha sido calificada como foco rojo de violencia, con antecedentes de enfrentamientos, bloqueos y uso de armamento de alto poder por parte de los grupos que siembran el terr0r en la región.
Hasta el pasado martes 27 de mayo, ninguna dependencia oficial había dado declaraciones sobre los hechos. Fue hasta el miércoles 28, en su conferencia matutina, que la presidenta Claudia Sheinbaum expresó su pesar por lo ocurrido y envió condolencias a las familias de los soldados caídos, sin detallar posibles medidas o reacciones concretas ante este grave at3ntado.
La Sedena, la SSPC, el Gobierno de Michoacán y las autor¡dades locales de Los Reyes permanecen en silencio, mientras la tensión y el miedo crecen entre la población que ya teme lo peor en esta guerra sin cuartel.










