*Fundada en 1963 por Javier Navarro Fonseca, El Naranjito fue la primera juguería en Izúcar de Matamoros, marcando un antes y un después en la oferta gastronómica local.
IZÚCAR DE MATAMOROS, PUE. — En el corazón del municipio de Izúcar, sobre la calle Melchor Ocampo entre Ayuntamiento y Niño Perdido se encuentra un lugar que ha visto pasar generaciones, ha sido testigo de incontables anécdotas y se mantiene como un referente de sabor y tradición: La Juguería El Naranjito.
Fundada en 1963 por Javier Navarro Fonseca, originario del estado de Jalisco, El Naranjito fue la primera juguería en Izúcar de Matamoros, marcando un antes y un después en la oferta gastronómica local. La confianza y respaldo para este proyecto vinieron de don Francisco Pérez Aguilar y doña Dolores Domínguez Hernández, quienes creyeron en la visión de ofrecer bebidas naturales y alimentos ligeros en un espacio accesible para todos.
A lo largo de las décadas, el negocio cambió de manos por motivos de salud y edad de su fundador. Sin embargo, desde 1999, el señor Marco Antonio Gordillo Pérez y la señora Esperanza Tapia Tenorio asumieron el liderazgo del lugar, manteniendo viva su esencia con 25 años de servicio ininterrumpido.

Clientes provenientes de diversas comunidades, juntas auxiliares e incluso de municipios vecinos, han hecho de El Naranjito una parada obligatoria. Pero no solo los locales acuden: turistas y paisanos que radican en Estados Unidos vuelven cada año para revivir los sabores de su infancia y compartir un momento en este espacio que también se ha convertido en punto de reunión.
El menú es tan tradicional como delicioso. Entre sus especialidades destacan: esquimos, jugos de frutas y verduras naturales, licuados, aguas frescas, tortas, sándwiches y sincronizadas.
Todo preparado con un alto estándar de higiene, sencillez y excelente atención, características que han forjado la lealtad de su clientela. Además, sus precios siguen siendo accesibles, lo que permite que personas de todas las edades disfruten de una comida o bebida saludable sin afectar su economía.

La Juguería El Naranjito no es solo un negocio, es un legado que forma parte de la historia viva de Izúcar de Matamoros. Un espacio donde el sabor, la nostalgia y la convivencia familiar siguen más presentes que nunca.










