Quien de plano no tiene llenadera, ni panza que le apure, es el profesor Melitón Lozano Pérez. Fiel a su costumbre, el exfuncionario anda viendo a ver si «es chicle y pega» para saciar su inagotable hambre de reflectores.
Y es que el maestro va por su tercer intento de aferrarse a la presidencia municipal. Ya es un secreto a voces en la región que él y su séquito operan a través de páginas «piteras» para golpetear sistemáticamente al presidente de Izúcar, Eliseo Morales.
Sin embargo, la grilla barata les ha salido por la culata. Lejos de lograr desgastar al alcalde con esta guerra sucia, lo han terminado fortaleciendo de a gratis frente a la opinión pública.
Pero como el ratón siempre busca más queso, hoy Melitón no solo quiere postularse por tercera vez, sino que busca llevarse los aplausos por el sudor de la frente ajena.
El ejemplo perfecto de este oportunismo ocurrió durante la reciente jornada de limpieza en el camellón del bulevar de la carretera Izúcar–Atlixco.
De acuerdo con los testimonios de los propios vecinos, fueron ellos quienes se organizaron para armar la faena. La gente de a pie dedicó varias horas de su día para limpiar y dignificar ese espacio público.
Fueron los ciudadanos quienes se fletaron a hacer el trabajo verdaderamente pesado; ese que raspa las manos y que exige tiempo, esfuerzo y un auténtico compromiso con su comunidad.
Lo que desató el coraje de la raza fue el teatro que se armó después. Justo cuando las labores vecinales habían terminado, hizo su aparición triunfal el exsecretario de Educación Pública de Puebla.
Melitón Lozano llegó muy quitado de la pena, flanqueado por sus achichintles «migajeros», única y exclusivamente para montar su circo mediático. Prendieron la cámara, grabaron el video y se tomaron la foto de rigor mientras el profesor encalaba, para la anécdota, un par de arbolitos.
Si la versión de los vecinos es correcta —y todo apunta a que así es—, resulta más que entendible la rabia y la indignación popular. Saludar con escoba ajena es un total descaro; porque, al final del día, el protagonismo barato no limpia calles.










