*Año con año comerciantes de diferentes puntos de la mixteca arriban para la tradicional venta de esta deliciosa fruta.
POR ATENAS FERNÁNDEZ Y GERARDO SÁNCHEZ
IZÚCAR DE MATAMOROS, PUE. – Comerciantes de diferentes demarcaciones como Acatlán de Osorio, Tehuitzingo, Ahuatlan, Izúcar de Matamoros, Calmeca, por mencionar algunas llegan durante las primeras horas del día en esta temporada al municipio izucarense para llevar a cabo la venta de esta deliciosa fruta que es muy consumida en la región y otros estados.
Mencionar que la temporada de la pitaya se da cuando las altas temperaturas están presentes, principalmente en el mes de mayo, aunque algunos comerciantes la siguen ofertando hasta el mes de septiembre que son las pitayas conocidas como de «cerro».
TRADICIÓN FAMILIAR
En entrevista a este medio, doña María Eugenia, originaria de Ahuatlan dijo que el dedicarse a la venta de pitaya la llena de satisfacción, ya que esta actividad viene de varias generaciones, además de obtener un beneficio económico por la venta de este delicioso producto.
A su vez, comentó que además de este fruto también ofrecen ciruelas, mangos, nanches, coyules y hasta cacahuate fresco.
«Estamos aquí contentos vendiendo, es bonito andar vendiendo porque Dios dijo, ayúdate que yo te ayudaré,» enfatizó la comerciante.
Por otra parte, Guadalupe Ramos, comerciante izucarense comentó que al inicio de la temporada el precio de la pitaya podría variar dependiendo el tamaño, ya que la pequeña la conseguía en cuatrocientos, la mediana en seiscientos y la más grande la adquiría hasta en ochocientos pesos el bote.
Cabe mencionar que ninguna autoridad regula las actividades ni los precios de este tipo de comercio el cual es generador potencial de empleo y de estabilidad económica en cientos de familias en varios municipios de la mixteca poblana.
Refirió que, para la segunda quincena de mayo, el precio de la pitaya ya había bajado y en estos momentos el bote más caro lo compra en cuatrocientos pesos.
Ambas comerciantes coincidieron en que es importante seguir apoyando el comercio local, ya que hay una gran labor de tras de cada pitaya, desde el momento de cortarla hasta llegar a sus hogares.
EL MANJAR DE LOS DIOSES QUE SE DA EN LA MIXTECA POBLANA
En otros puntos de la región, existen personas tan trabajadoras, que desde las 5 de la mañana tiene que levantarse de sus camas para ir en busca de la primera ruta que los transporte a las plazuelas, para llevar a cabo la venta de lo que tanto tiempo y dedicación los llevó piscar, son horas y horas de trabajo para conseguir las pitayas, “manjar de los dioses”, como le dicen los abuelitos.
Productores de San Jerónimo Xayacatlán, Xayacatlán de Bravo, Tochtepec, Tonahuixtla y demás lugares de la región sur de la entidad poblana, se encargan de llevar a cabo la venta de esta deliciosa fruta que es muy popular y que se da sobre todo en estos meses del verano, donde las temperaturas son extremadamente altas.
Otras vendedoras nos comentaron sus experiencias, señalando que llevan más de 40 años vendiendo Pitayas, agregaron que la mayoría de las personas que se dedican a la venta de este fruto es por continuar la herencia del comercio, generando con ello una estabilidad y apoyo económico para las familias que se dedican a la comercialización de estas frutas.
SON CIENTOS DE AÑOS COMERCIALIZANDO LA PITAYA.
Es importante destacar que desde cientos de años el comercio de la pitaya siempre ha estado vivo para las familias en esta parte del estado, que a pesar de ser algo importante falta mucho por hacer, no solo en comercialización, sino también en materia de transformación, prácticamente más allá de que también sirva para producir nieves, paletas o aguas frías, buscan otras formas de que se pueda industrializar o seguir importando este exótico fruto en el extranjero.
Finalmente, los pitayeros, coincidieron en que es importante seguir posicionando a la mixteca poblana como destino turístico, a través de sus potenciales económicos que tiene, en este caso tan particular por la venta y producción de la deliciosa pitaya.










