Sin que nadie estuviera de por medio, Irene Olea Torres presidenta municipal de Izúcar, buscó el acercamiento con el gobernador del estado Luis Miguel Barbosa Huerta, para contarle todo el tema de gobernabilidad del municipio donde lleva las riendas, y conste que todo es todo, absolutamente todo.
Y es que ahora quien decide los destinos de Puebla, está totalmente enterado de lo que ha sido presa la alcaldesa izucarense.
El grupo morenista político opositor a Irene Olea, ha quedado al descubierto y Barbosa Huerta, tiene conocimiento de lo que en verdad le han exigido a la presidenta de Izúcar, y la razón por lo cual rompió con ellos.
Y no era otra cosa más que obra pública, pago de proveedores de ese “grupito”, financiamiento de precampañas y campañas venideras.
También le pedían el cese de algunos funcionarios no bien vistos por el grupo de los regidores que se autodenominan “Insurgentes” y colocar a sus familiares.
Entre otras cosas también pedían el pago de facturas a algunos medios de comunicación de la capital como el periódico “CAMBIO”, cuando su director era el nefasto Arturo Rueda hoy preso en el penal de Tepexi de Rodríguez.
Y aunque usted no lo crea amigo lector, hasta dinero en efectivo le exigían pese a tener en su poder el Sosapamim, organismo que usan como su “caja chica” ya que recauda más de 42 millones anuales y en 4 años Justiniano Ruiz Tirado no ha entregado cuentas a la ciudadanía.
Eso no es todo, también la presidenta Irene Olea le contó al gobernador todo el cochinero que le dejaron en la administración pasada donde hubo desvíos de recursos, obra pública inconclusa y de pésima calidad.
Definitivamente demasiada opacidad y graves actos de corrupción en la administración que presidió Benjamín Hernández Lima y los ahora detractores de la actual munícipe de Izúcar.
Y si bien es cierto que la actual presidenta de Izúcar, fue síndica en el pasado trienio, lo cierto es que solicitó licencia a principios del 2021 y ya no le tocó ver como cerraron el trienio.
Cuentas las malas compañías, que el desaseo financiero que le dejaron quienes gobernaban el municipio, encabezados por su jefe que despacha en la ciudad de Puebla fue de verdadera asquerosidad.
Ahora, por cierto, varios de ellos son los nuevos ricos de Izúcar.
Volviendo al tema de la relación de la presidenta con el gobernador, podemos decir que el acercamiento entre Olea Torres y Barbosa Huerta, fue tan exitoso al grado que el ejecutivo estatal, le dio la indicación a la presidenta de Izúcar que proceda conforme a la ley.
Y eso no es todo, le dio toda su confianza y apoyo, al tiempo de autorizarle 6 hectáreas para la construcción del nuevo panteón municipal, y otros proyectos que se realizarán en ese terreno.
Además, Barbosa ya le aprobó una mega obra que anunciará Irene Olea, el 15 de octubre fecha en que rinda su primer informe de gobierno.
Se trata de una obra para beneficio de todos los izucarenses y toda la mixteca poblana, con lo que la presidenta municipal Irene Olea, callará las voces de sus críticos.
Por otra parte, los regidores insurgentes quien ya sumaron otra regidora más a su causa, ya son 6 contra Irene quien tiene 7.
Cabe mencionar que la alcaldesa en los últimos 5 meses se ha dedicado a realizar alianzas con diferentes grupos políticos de todas las fuerzas representativas del municipio.
Así es, alianzas ciudadanas con todos los sectores y actores políticos de esta demarcación, es lo que ha construido la alcaldesa para estar lista cuando pretendan desestabilizarla políticamente, y créame que poco a poco lo ha ido logrando.
Lo anterior debido a su trabajo en la presente administración municipal, a los apoyos que ha brindado en proyectos, acciones y obra pública.
Todo esto le ha dado resultado, ya que ha logrado amarres políticos y de trabajo con la mayoría de casi todas las autoridades de las juntas auxiliares, barrios, colonias y ahora hasta de las rancherías que nadie les había puesto atención.
La visión de la alcaldesa es tal que ha hecho alianzas con todos, hasta por quienes estaban vetados por quien se cree: “el mesías tropical o el supuesto líder moral de la izquierda en Izúcar y la mixteca poblana”.
REMOLINO:
Aquí retomo parte de una columna de opinión que escribió Pascal Beltrán del Rio en el periódico Excelsior, y que se asemeja al caso Izúcar.
Y dice: “Para asegurar que el presidente en turno ejerza cabalmente sus funciones —sin intervención de otros—, el sistema político mexicano desde 1928 época de Elías Calles – Álvaro Obregón, ha dispuesto como regla no escrita, que quien ocupa el poder se deslinde políticamente de su antecesor.
La ruptura entre el mandatario en funciones y su predecesor ha dado estabilidad al ejercicio de poder en el país desde hace casi un siglo.
Es por eso que Irene Olea pintó de inmediato su raya y tal vez haga mejor o peor su gobierno, pero una cosa es cierta lo hará diferente, de un modo distinto, a su mero estilo y con su propio sello de gobierno.
Por ahora ahí la lleva con más aciertos que errores, pero eso sí con muchas ganas de trabajar por el municipio que la vio nacer y está sacando la casta.
Por esa sencilla razón los sucesores han roto con ellos para reafirmar su propio poder, aun a pesar de deberles parte de su llegada a la silla.
GRACIAS Y SI DIOS NOS DEJA NOS VEMOS CUANDO NOS LEAMOS…










