Jonathan Maldonado Hernández, uno de los sobrevivientes del ataque del 26 y 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero, falleció la semana pasada en un hospital del Estado de México, según confirmó el Colectivo Nacional de Sobrevivientes del Caso Ayotzinapa. Maldonado, estudiante de la Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa, sobrevivió a los hechos en los que desparecieron 43 normalistas, pero vivió con secuelas físicas, emocionales y psic0lóg¡cas desde aquella noche.
Jonathan recibió un disparo que le hizo perder varios dedos de la mano derecha, sin embargo, su testimonio fue clave en la reconstrucción de los hechos. A pesar de ello, el colectivo denunc¡ó que fue víctima de un aband0no sistemático por parte de las autoridades, entre ellas, la Comisión Ejecutiva de Atención a Victimas (CEAV), que le negó el acompañamiento psic0lóg¡co y psiqu¡átrico solicitado desde hace una década.
Tras su muerte, las autoridades se comprometieron a cubrir los gastos funerarios, pero familiares y compañeros aseguraron que todo quedó en promesas.
El caso Ayotzinapa sigue sin resolverse a casi 11 años de ocurridos los hechos. Si bien se han iniciado procesos penales c0ntra al menos 151 personas, entre ellas el exprocurador Jesús Murillo Karam, no hay resultados concluyentes ni se ha logrado la localización de los estudiantes desparecidos.
Este 14 de mayo, la Fiscalía General de la República detuvo a Lambertina Galeana Marín, exmagistrada presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero, por su pr3sunta implicación en el encubrimiento del caso. Según las investigaciones, ordenó destruir grabaciones captadas por seis cámaras de seguridad del Palacio de Justicia de Iguala, imágenes clave para esclarecer lo sucedido.
Durante años, se manejó la versión oficial de que los estudiantes fueron secuestrados por el grupo criminal Guerreros Unidos, incinerados en un basurero y sus restos arrojados al río San Juan. Sin embargo, nuevas investigaciones apuntan a la participación directa y el encubrimiento de fuerzas armadas y autoridades civiles.
La muerte de Jonathan Maldonado reaviva el d0lor y la exigencia de justicia para las víctimas y sobrevivientes de una tragedia que sigue marcada por la impunidad. En palabras del colectivo: “Jonathan murió con el mismo abandono con el que vivió desde aquella noche. Y a casi 11 años, aún nos faltan 43”.










